El creador del Tren del Fin del Mundo, Enrique “Quique” Díaz, repasó los orígenes de uno de los principales atractivos turísticos de Ushuaia y aseguró que el proyecto estuvo cerca de fracasar durante sus primeros años debido a la falta de pasajeros y al escaso respaldo del sector turístico.
Durante una entrevista radial, Díaz contó que la idea surgió a comienzos de la década de 1990, cuando decidió invertir en Tierra del Fuego tras el éxito obtenido con una agencia naviera. “Había escuchado hablar del tren de los presos y pensé que revivir esa historia sería algo espectacular. Además, no quería repetir negocios que ya existían, como hoteles o catamaranes”, recordó.
El empresario explicó que la construcción demandó un enorme esfuerzo técnico y económico, ya que en aquella época no existían antecedentes de un desarrollo ferroviario turístico similar en el país. “Tuve que buscar información y profesionales en Inglaterra y Sudáfrica. Costó sangre, sudor y lágrimas”, afirmó.
Según relató, desde el inicio del proyecto hasta la inauguración transcurrieron aproximadamente dos años y medio, período durante el cual debió diseñar locomotoras, vagones, vías e infraestructura prácticamente desde cero.
Sin embargo, los mayores desafíos llegaron después de la inauguración. Díaz reveló que durante los primeros años apenas recibían unos diez pasajeros por día. “No tuve el apoyo de nadie. Hubo un boicot muy grande de parte de las agencias de turismo porque el tren modificaba el paseo tradicional hacia el Parque Nacional”, sostuvo.
La situación económica llegó a ser crítica. “Fue una inversión de siete millones de dólares y recién al quinto año pude empezar a ver resultados que permitieran mantener el tren. Estuve cerca de quebrar”, señaló.
Más allá de la historia del ferrocarril turístico, Díaz también volvió a plantear la necesidad de avanzar en soluciones para el tránsito de Ushuaia. En ese sentido, consideró que la alternativa más eficiente sería la implementación de un sistema de tranvías urbanos.
“La solución no son trenes, son tranvías como los que existen en toda Europa. Un sistema electro-diésel podría resolver gran parte de los problemas de circulación que hoy tiene la ciudad”, aseguró.
El empresario recordó que años atrás la propuesta fue analizada junto al exintendente Jorge Garramuño e incluso contó con estudios técnicos elaborados por especialistas extranjeros. “El proyecto avanzó bastante, pero después quedó en la nada. Hoy sigue siendo una alternativa viable y estoy dispuesto a colaborar si alguien quiere retomarla”, afirmó.
Finalmente, Díaz destacó que detrás de cada emprendimiento exitoso existe un largo camino de esfuerzo y obstáculos. “Hoy se muestra solamente el éxito, pero al principio hubo muchísimas derrotas. Lo importante es tener la fortaleza para seguir adelante”, concluyó.
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