La comunidad educativa del Jardín N.º 4 “Arco Iris” expresó su preocupación por la situación edilicia que atraviesa la institución y reclamó una respuesta urgente que permita garantizar el regreso de los niños y niñas a un espacio seguro, adecuado y propio.
A través de una carta dirigida a la comunidad, docentes y familias plantearon que la alternativa ofrecida desde el Ministerio, que consiste en reubicar las salas en distintas instituciones de la ciudad, no contempla plenamente las necesidades de las infancias ni la realidad cotidiana de muchas familias.
El principal reclamo apunta a que la solución sea definitiva y no una medida que termine naturalizando una situación transitoria. En ese sentido, advirtieron que la reparación y reubicación de la caldera debe ser considerada una prioridad, especialmente por su cercanía con las salas de 2 y 4 años.
Desde la institución señalaron que el jardín no representa únicamente un edificio, sino un espacio donde los niños y niñas construyen vínculos, sostienen rutinas, desarrollan aprendizajes y encuentran seguridad emocional. Por eso, remarcaron la importancia de preservar el entorno que forma parte de su vida cotidiana.
Las familias también manifestaron preocupación por los traslados que deberían afrontar en caso de aceptar la distribución de salas en distintos establecimientos. Según indicaron, esta modalidad implicaría mayores distancias, gastos adicionales y reorganizaciones complejas, además de la posibilidad de que hermanos o niños de una misma comunidad queden separados en diferentes edificios.
Otro punto planteado tiene que ver con la continuidad pedagógica. La comunidad advirtió que, si la asistencia a los espacios alternativos queda sujeta a las posibilidades de cada familia, podrían generarse desigualdades entre quienes cuentan con medios de traslado y quienes no.
En paralelo, las y los docentes informaron que se declararon en asamblea permanente. Aclararon que la medida no busca obstaculizar el funcionamiento del sistema educativo, sino organizarse colectivamente, analizar propuestas y acompañar a las familias en un reclamo que consideran legítimo.
“Compartimos una misma preocupación y un mismo objetivo: defender el derecho de los niños y las niñas a recibir educación en condiciones dignas, seguras y accesibles”, expresaron en la carta.
La comunidad educativa pidió que los recursos y esfuerzos se concentren en resolver el problema de fondo, para que el Jardín N.º 4 pueda recuperar cuanto antes su funcionamiento habitual. “Queremos que nuestros niños y niñas regresen a sus salas, a sus materiales, a sus juegos y a sus rutinas”, remarcaron.
Finalmente, agradecieron el acompañamiento de las familias y reiteraron que el reclamo involucra a toda la comunidad, porque se trata de garantizar el derecho de las infancias a aprender, jugar y crecer en un ambiente seguro.
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