La industria textil de Tierra del Fuego atraviesa un escenario crítico, marcado por la caída del consumo, la baja utilización de la capacidad instalada y la falta de definiciones sobre la continuidad de los beneficios del subrégimen. Así lo expresó el presidente de CAFIN, Alberto Garófalo, quien sostuvo que el sector enfrenta una situación “muy particular” y reclamó reglas claras para poder proyectar la actividad.
En declaraciones a FM Stylo, Garófalo explicó que “la industria textil está pasando por una circunstancia muy particular. Es la falta de definición sobre la aplicación de la disminución de beneficios. Hoy estamos con un problema que es transversal a todas las ramas, cual es la caída de la demanda en el continente y, por otro lado, una situación particular o indefinición sobre cómo se aplica esa baja gradual de beneficios”.
El dirigente recordó que, a partir de dictámenes de organismos nacionales, se llegó a plantear un esquema que podía dejar a las plantas sin beneficios en menos de un mes de operación. “En un momento, por unos dictámenes de los ingresos públicos, llegó a establecerse un cupo en peso no actualizable, con lo cual nuestras plantas quedaban sin beneficios tras menos de 30 días de operación. Eso hoy está parado. Ha habido nuevas intimaciones, todas nuestras asociadas han judicializado la pretensión y estamos tratando, con conversaciones con funcionarios del Gobierno nacional y con la ayuda del Gobierno provincial, de que salga una argumentación clara y precisa sobre cómo deben ser aplicadas”, detalló.
En ese marco, indicó que las gestiones ante Nación continúan abiertas. “Nosotros nunca cejamos en hacerlo y tenemos confianza en que vayamos a ser escuchados, que podamos discutir finalmente cómo se aplica esta disminución de beneficios”, señaló.
Garófalo también describió el fuerte retroceso que sufrió el sector en los últimos años. “De 11 fábricas que teníamos operando, hoy hay cinco en operación y dos pueden llegar a volver a trabajar si se define el panorama”, manifestó. En esa línea, advirtió que el nivel de actividad de las plantas está muy por debajo de lo necesario para sostener una producción normal: “Junto a la industria fueguina, hoy el porcentaje de capacidad instalada que se está utilizando es realmente pobre”. Incluso afirmó que “hay empresas que están trabajando con el 20%”.
Consultado por la situación de Sueño Fueguino, el presidente de CAFIN aclaró que la empresa quedó en una condición particular debido a que no fue incorporada oportunamente a los beneficios. “Sueño Fueguino tiene una situación y es que en su momento no fue incorporada a la gestión de los beneficios, le fue denegada esa posibilidad y Sueño Fueguino lo judicializó, obtuvo una cautelar favorable, que es la que se viene extendiendo. Obviamente no es lo ideal trabajar esperando una definición de la Justicia, pero es la única forma que encontró de poder seguir operando, por lo menos en esta instancia”.
Sobre el futuro judicial del caso, reconoció que los plazos son inciertos, aunque destacó la voluntad de la firma de sostener su actividad. “No sabemos lo que puede llegar a tardar la apelación, porque seguramente el Gobierno nacional ha apelado esta medida, pero creo que ha demostrado la compañía que tiene intenciones de seguir peleándola”.
Respecto del impacto de las importaciones, Garófalo consideró que si bien afectaron al sector, no explican por sí solas la crisis actual. “La importación golpeó, no es el principal factor, porque la realidad es que quienes venden importado hoy tampoco están vendiendo. Pero esa es una realidad por la que las empresas fueguinas han pasado en otro momento y la han podido recuperar. Por eso es crucial para el sector textil conseguir claridad sobre cuáles serán las normas a las cuales va a tener que responder”.
En ese sentido, recordó las diferencias establecidas en la extensión de beneficios para la industria textil en comparación con otros sectores. “Cuando salió el 594, el plazo de extensión de beneficios que le dieron a las textiles no fue el mismo que al resto. Mientras al resto le dieron 15 años, con posibilidad de 15 más, a las textiles les dieron cinco, con posibilidad de cinco más. Y eso es a partir del 1° de enero de 2024”. Frente a ese panorama, resumió: “El horizonte es bastante complicado”.
Finalmente, Garófalo defendió el empleo formal que sostiene la actividad textil fueguina y rechazó los cuestionamientos históricos vinculados al trabajo informal en el rubro. “Ese es un fenómeno del que Tierra del Fuego siempre estuvo exento por los controles propios que tiene el subrégimen, y que nosotros siempre vimos como un argumento incuestionable”.
“Nuestras empresas tienen el 100% de su personal en blanco, pagan sus aportes en tiempo y forma, cosa que no se puede decir de la industria instalada, sobre todo en el conurbano, que durante mucho tiempo estuvo denostando a la industria fueguina. Ellos, de hecho, tenían promoción porque evadían impuestos, trabajaban con personal en negro y vendían en mercados poco menos que clandestinos. Era un argumento que se caía por su propio peso”, remarcó.
Como cierre, sostuvo que la situación general golpea a todo el entramado productivo, pero que en Tierra del Fuego se suma un factor adicional: “Hoy la crisis la están sufriendo todos y, en nuestro caso, con este agravante de la incertidumbre que les decía al principio”.
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