A horas del histórico partido entre Argentina y Cabo Verde por los dieciseisavos de final del Mundial, Tito vive una previa muy especial. Nació en Cabo Verde, pero desde hace años eligió Argentina como su lugar en el mundo. Por eso, el encuentro de este viernes lo encuentra atravesado por una mezcla de emoción, orgullo y sentimientos encontrados.
"Me da alegría y me da tristeza al mismo tiempo", expresó al hablar de lo que significa ver enfrentarse a sus dos países. Y resumió su sensación de una manera clara: "Estoy hinchando por mis dos países y el viernes, cuando termine el partido, solo uno va a continuar."
Para Tito, lejos de ser un conflicto, el cruce representa un privilegio. "Cabo Verde está muy contento por poder jugar contra Argentina. Sigue siendo el campeón del mundo, donde juega Messi, y además es el país que elegí para vivir", señaló.
El caboverdiano radicado en Río Grande destacó que, para su país de origen, haber llegado hasta esta instancia ya tiene un valor enorme. Recordó que al inicio del Mundial muy pocos imaginaban que Cabo Verde pudiera superar la fase de grupos. "Nuestro lema era una frase de nuestro himno nacional: 'La esperanza del tamaño del mar'. Arrancamos el Mundial con un uno por ciento de chances de pasar de grupo y terminamos clasificando segundos. Después llegaron tres empates que para nosotros fueron victorias. Jugar contra Argentina ya es una victoria."
La ansiedad por el partido también viene acompañada de cábalas familiares. Tito contó que tiene una rutina que repite antes de cada encuentro y que nadie en su casa puede alterar. "Veinte minutos antes me pego una ducha para bajar la ansiedad. Después me siento con el mate amargo. Mi hija se sienta a mi derecha, mi esposa del otro lado. Nadie se mueve de su lugar. Si se les ocurre cortarme el agua, por favor que no lo hagan", bromeó entre risas.
Sin embargo, sabe que lo más difícil llegará cuando empiece a rodar la pelota. "Voy a hinchar por Argentina y por Cabo Verde al mismo tiempo. Espero poder gritar los goles de los dos. Nunca me pasó algo así y no sé cómo voy a reaccionar", confesó.
Tito explicó que su identidad ya no puede separarse entre un país y otro. "Hice la mitad de mi vida en Cabo Verde y la otra mitad en Argentina. No puedo decir que soy solo caboverdiano o solo argentino. Es como elegir entre Messi o Maradona... ¿con cuál te quedás? Yo elijo a los dos."
Por eso, esta vez no habrá festejos en la ruta como ocurrió en partidos anteriores de Cabo Verde. La alegría y la tristeza, inevitablemente, estarán mezcladas. "El que gane, me va a poner contento. Y el que pierda, también me va a doler."
Más allá del resultado, Tito sabe que vivirá una jornada irrepetible: el día en que sus dos banderas se enfrentaron dentro de una cancha y él eligió abrazarlas a las dos por igual.
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