La empresa electrónica BGH reactivó sus líneas de producción en la planta de Río Grande luego de finalizar el esquema de suspensiones que había sido acordado con la Unión Obrera Metalúrgica. La medida había alcanzado a unos 600 trabajadores permanentes y mantenía en estado de alerta a cerca de 1.000 operarios vinculados a la actividad.
El parate se había iniciado a comienzos de julio, en un contexto marcado por la caída del consumo interno, el retroceso en la venta de productos electrónicos y el avance de la competencia importada. Durante el período de suspensión, el personal de planta permanente cobró la totalidad de sus salarios, según lo establecido en el acuerdo firmado entre la empresa y el gremio.
Si bien el regreso a los puestos de trabajo llevó cierto alivio a las familias metalúrgicas, la preocupación continúa dentro del sector. El principal foco de incertidumbre está puesto en más de 40 operarios que se encuentran bajo cobertura de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo, ya que entre los delegados circula la versión de que la compañía podría no garantizar su continuidad una vez finalizados los tratamientos médicos y administrativos.
A esa situación podrían sumarse eventuales desvinculaciones adicionales de manera escalonada. Según estimaciones que circulan en el ámbito industrial, el impacto podría alcanzar a cerca de un centenar de trabajadores durante la segunda mitad del año.
El caso de BGH se enmarca en un escenario complejo para el polo industrial fueguino. La retracción del consumo, la caída en las ventas de electrónica, el encarecimiento del crédito para la compra de electrodomésticos y el ingreso creciente de productos importados redujeron el volumen operativo de las principales plantas radicadas en la provincia.
A este panorama se suma la incertidumbre por posibles modificaciones al régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, impulsadas desde el Gobierno nacional, lo que mantiene en alerta tanto a empresas como a trabajadores.
Desde la UOM, su secretario general Oscar Martínez había advertido que desde la asunción de Javier Milei se perdieron 2.000 puestos de trabajo en Río Grande. En ese marco, el gremio busca avanzar en un compromiso que garantice la continuidad laboral, al menos hasta fin de año.
Hasta el momento, ni BGH ni la UOM emitieron comunicaciones oficiales sobre las versiones de nuevos despidos. Sin embargo, la preocupación persiste entre los trabajadores, en medio de una industria que aún no logra recuperar niveles sostenidos de producción. “El reinicio de la planta sirve para cumplir con compromisos de stock y entregas comerciales pendientes, pero la demanda interna no reacciona”, reconoció una fuente del sector electrónico con presencia en la isla.
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