El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina a partir de información correspondiente a más de cinco siglos de actividad. La nueva representación muestra que Tierra del Fuego presenta diferentes niveles de peligrosidad sísmica, con mayor incidencia en algunos sectores del territorio debido a su particular ubicación geológica.
A diferencia de otras regiones de la Patagonia, Tierra del Fuego se encuentra en una zona tectónicamente activa. Por la Isla Grande atraviesa el límite entre las placas Sudamericana y de Scotia, vinculado al sistema de fallas conocido como Falla Magallanes-Fagnano, que se extiende aproximadamente de oeste a este y atraviesa el sector central de la isla.
Este sistema tiene especial importancia para Tierra del Fuego porque las placas se desplazan lateralmente una respecto de la otra. La acumulación de tensiones a lo largo de las fallas puede liberarse repentinamente y generar sismos de distinta magnitud y profundidad. Por ese motivo, los movimientos sísmicos que se registran en la provincia no constituyen un fenómeno ajeno a la región, sino que están relacionados directamente con su configuración tectónica.
Uno de los principales antecedentes históricos ocurrió el 17 de diciembre de 1949, cuando dos fuertes terremotos afectaron la región de Tierra del Fuego y el estrecho de Magallanes. El episodio constituye una referencia fundamental para estudiar el potencial sísmico asociado al sistema Magallanes-Fagnano y demuestra que, aunque los grandes terremotos son mucho menos frecuentes que en otras zonas sísmicas argentinas, la posibilidad existe.
El nuevo mapa del INPRES permite observar además que la peligrosidad no es uniforme dentro de Tierra del Fuego. El sector occidental presenta valores superiores a buena parte del área oriental, mientras que el nivel disminuye hacia otros puntos de la isla. La peligrosidad sísmica representa la probabilidad de que el movimiento del suelo alcance determinados niveles y no significa que pueda anticiparse cuándo ocurrirá un terremoto.
Para elaborar esta actualización, el INPRES utiliza una red de 50 sismógrafos y 100 acelerógrafos instalados en Argentina, además de estaciones pertenecientes a universidades nacionales. Los instrumentos permiten registrar los movimientos y las aceleraciones del suelo para establecer las características sísmicas de cada región.
El nuevo estudio también contempla la magnitud máxima esperable, profundidad y características de las distintas fuentes sísmicas. Estos datos son fundamentales para establecer parámetros destinados a los reglamentos de construcción sismorresistente, especialmente en territorios atravesados por estructuras tectónicas activas.
La actualización adquiere particular importancia porque habían pasado cerca de 40 años desde el mapa anterior, pese a que este tipo de evaluaciones se recomienda actualizar cada cinco a diez años. Los nuevos registros, junto con los avances tecnológicos y científicos, permitieron obtener una caracterización más precisa de la peligrosidad sísmica del territorio argentino.
En Tierra del Fuego, la presencia del límite entre las placas Sudamericana y de Scotia y del sistema Magallanes-Fagnano explica buena parte de la actividad sísmica registrada y convierte al seguimiento permanente de estos movimientos en una herramienta importante para la prevención y la planificación de infraestructura.
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