La comunidad científica y universitaria de Tierra del Fuego se sumará este miércoles 12 de agosto a una jornada nacional en defensa de la universidad pública y del sistema científico argentino. En Ushuaia, la convocatoria tendrá como punto de encuentro la rotonda del CADIC y continuará con una caminata hasta el cartel de la ciudad, donde los participantes realizarán una fotografía para acompañar las manifestaciones previstas en distintos puntos del país.
Silvina Romano, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y del CONICET, explicó en Fm La Isla que uno de los factores que profundizó el reclamo fue la situación de investigadores que finalizaron instancias posdoctorales y aguardaban su incorporación formal a la carrera científica. Según señaló, en varios casos las becas dejaron de renovarse antes de que existiera una definición sobre el ingreso definitivo al organismo.
La investigadora advirtió que el problema excede a quienes hoy se encuentran directamente afectados, debido a los años de formación y recursos que requiere preparar profesionales especializados. “Cada persona que tiene que salir a buscar otra salida laboral o irse del país o buscar otros sustentos, son elementos que perdemos todos de nuestro sistema científico”, sostuvo. También mencionó situaciones atravesadas por organismos como el Servicio Meteorológico Nacional y el INTA como parte de un escenario más amplio que preocupa dentro del sector.
Otro de los puntos señalados es la extensa demora que atraviesan investigadores que ya cuentan con evaluaciones favorables para ingresar al CONICET. Romano aseguró que existen profesionales que llevan más de dos años esperando la efectivización de su incorporación. “Son dos años que no tenés sustento económico”, remarcó al describir las consecuencias que generan esos tiempos de espera.
Sobre las respuestas recibidas desde las estructuras del sistema científico, indicó que las explicaciones están principalmente vinculadas con las restricciones presupuestarias. “El directorio va dando respuestas o que no hay presupuesto, que no hay plata y demás”, expresó. La docente planteó que después de años de preparación académica, muchas personas terminan abandonando el camino científico ante la imposibilidad de continuar esperando una definición laboral.
Romano también rechazó la idea de que los investigadores puedan trasladarse simplemente hacia el sector privado. Explicó que la universidad pública y el CONICET desarrollan conocimientos vinculados con necesidades específicas del país y de cada territorio, incluso en áreas que difícilmente recibirían financiamiento privado por no ofrecer una rentabilidad inmediata. “¿Qué elementos queremos investigar? ¿Qué le sirve al país?”, planteó al defender la importancia de sostener una agenda científica vinculada con las necesidades nacionales.
La especialista alertó además que las consecuencias de interrumpir equipos científicos no necesariamente se perciben de manera inmediata. “Ese equipo de investigación se forma con gente que lleva muchos años desarrollando una disciplina”, explicó, y agregó que cuando esos procesos se cortan también se pierde la capacidad de formar nuevas generaciones. “¿Qué va a pasar con el sistema científico en cinco años? ¿Cómo interrumpiste este proceso de formación que lleva años?”, se preguntó.
La situación económica de los trabajadores del sector también forma parte del panorama. Al ser consultada sobre si un único ingreso alcanza actualmente para sostenerse, Romano respondió: “No, cada vez menos. Bueno, uno va haciendo marabares, ¿qué va a hacer?”. La investigadora aclaró que hoy le corresponde visibilizar la realidad del sistema científico, aunque reconoció que dificultades similares atraviesan otros sectores productivos y laborales.
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