La ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia de Tierra del Fuego, Lucía Rossi, advirtió sobre un cambio profundo en el perfil de las personas que actualmente recurren al Estado provincial para solicitar asistencia. En diálogo con Minuto Fueguino, confirmó que cada vez son más los trabajadores que, pese a conservar un empleo, necesitan módulos alimentarios porque después de pagar alquiler, servicios y transporte no disponen del dinero suficiente para cubrir la comida.
La funcionaria describió un escenario social que se fue agravando de manera sostenida, particularmente en Río Grande y la zona norte de la provincia, donde la crisis industrial comenzó a impactar directamente sobre las economías familiares. Según explicó, existen familias que jamás habían requerido ayuda estatal y que hoy deben acercarse al Ministerio ante la imposibilidad de afrontar todos sus gastos.
“Hay situaciones sumamente complejas de familias que, por ejemplo, nunca habían recibido o solicitado asistencia del Estado”, señaló Rossi. La ministra explicó que algunos hogares quedaron atravesados por despidos repentinos, mientras que otros mantienen sus fuentes laborales pero enfrentan una pérdida significativa de capacidad adquisitiva.
Trabajar ya no garantiza poder comprar alimentos
Uno de los datos que más preocupa al área social es la creciente cantidad de empleados registrados que necesitan pedir comida. Rossi reconoció que esa realidad obligó al Gobierno provincial a modificar la manera en que evalúa los pedidos de asistencia.
“Nos encontramos con gente que tiene trabajo y que paga el alquiler, paga el transporte público, paga los servicios y no le quedó resto para el alimento”, afirmó la ministra durante la entrevista con Minuto Fueguino.
Anteriormente, tener un empleo podía ser uno de los elementos considerados para determinar si correspondía otorgar un módulo alimentario. Actualmente, explicó Rossi, esa condición dejó de ser suficiente para evaluar la situación económica real de una familia.
“Yo no le puedo decir a un vecino que no le voy a acompañar con un módulo alimentario porque tiene trabajo”, expresó, y remarcó que existen casos donde queda demostrado que, pese a percibir un ingreso, la persona ya no dispone de recursos para comprar alimentos.
Al ser consultada específicamente sobre cuánto había aumentado la presencia de trabajadores entre quienes solicitan asistencia, Rossi respondió: “Sí, muchísimo”. Explicó que existe una demanda permanente, pero también otra espontánea conformada por familias que no necesitan acompañamiento todos los meses y recurren al Estado cuando atraviesan un período particularmente difícil.
7.000 módulos alimentarios cada mes
La magnitud de la asistencia también se refleja en las cifras. Rossi confirmó a Minuto Fueguino que actualmente el Gobierno provincial distribuye aproximadamente 7.000 módulos alimentarios por mes en toda Tierra del Fuego, contabilizando tanto las ayudas permanentes como aquellas que se entregan frente a pedidos espontáneos.
Ese número no contempla el acompañamiento que se brinda directamente a comedores y merenderos comunitarios. En toda la provincia, el Ministerio asiste a alrededor de 150 espacios que diariamente contienen a familias que atraviesan diferentes situaciones de vulnerabilidad.
Rossi aclaró que la intervención estatal tampoco se reduce únicamente a entregar alimentos. Dependiendo de las características de cada familia, existen pedidos vinculados con alquileres, servicios públicos y otras necesidades básicas.
Sin embargo, reconoció que los recursos disponibles tienen límites. “La realidad es que el recurso es limitado”, señaló, por lo que el Ministerio debe evaluar cada situación y establecer prioridades para llegar principalmente a los hogares que atraviesan mayores niveles de vulnerabilidad.
La industria repercute directamente en la asistencia social
La ministra relacionó buena parte del incremento de la demanda con el deterioro de la actividad industrial en Río Grande. Explicó que un conflicto empresarial puede generar cientos de nuevas situaciones sociales prácticamente de un día para otro.
Rossi mencionó, entre otros ejemplos, lo ocurrido con trabajadores de Aires del Sur y el conflicto en Mirgor. “Se nos crece una demanda de un día para el otro de 300 personas que se quedan sin trabajo y que tenemos que poder asistir”, describió.
El impacto, agregó, se extiende mucho más allá de los trabajadores directamente vinculados con las fábricas. La reducción del empleo industrial y la falta de obra pública terminan repercutiendo sobre comercios, almacenes y distintos sectores de servicios que dependen del movimiento económico de la ciudad.
“Todo el ámbito económico se va viendo resentido”, sostuvo Rossi, quien advirtió que incluso quienes todavía conservan sus puestos laborales encuentran cada vez mayores dificultades para cubrir las necesidades básicas de sus familias.
Alimentos, servicios, alquileres y contención
La ministra explicó que cada familia requiere una intervención diferente. Hay casos donde la necesidad inmediata es un módulo alimentario, pero también existen situaciones en las que deben gestionarse ayudas para afrontar servicios o alquileres.
Incluso los equipos provinciales intervienen ante las consecuencias emocionales provocadas por la pérdida del trabajo. Rossi mencionó que, frente a determinados casos, se articula la búsqueda de espacios terapéuticos para personas atravesadas por la angustia generada por una situación laboral repentina.
El Ministerio también busca detectar necesidades mediante acciones territoriales. Los operativos de Gobierno en tu Barrio, los gabinetes escolares y distintas actividades comunitarias permiten identificar familias que necesitan algún tipo de acompañamiento pero que, por diferentes motivos, no se acercaron directamente a solicitarlo.
“Hay mucho prejuicio” para pedir ayuda
Rossi también se refirió a las dificultades personales que atraviesan muchos vecinos antes de solicitar asistencia estatal. La ministra aseguró que existe vergüenza y temor a ser juzgados, especialmente entre quienes nunca antes habían necesitado recurrir a estas herramientas.
“No es fácil para la gente acercarse a pedir el acompañamiento alimentario”, aseguró. “Es absolutamente digno pedir que un Estado te acompañe cuando vos estás atravesando una situación compleja”, expresó.
Para Rossi, el contexto obliga a abandonar determinadas miradas tradicionales sobre quién necesita asistencia. Una persona puede tener un empleo formal y, aun así, quedar económicamente vulnerable después de cubrir vivienda, transporte y servicios.
Vecinos que piden ayuda para irse de Tierra del Fuego
Durante la entrevista con Minuto Fueguino, Rossi confirmó además que existen personas que solicitan asistencia para regresar a sus provincias de origen ante las dificultades económicas que atraviesan.
La funcionaria aclaró que no se trata de una situación generalizada y que también existe movimiento de personas que llegan a Tierra del Fuego, pero reconoció que actualmente reciben casos de vecinos que quieren volver a sus lugares de procedencia.
En circunstancias extremas, el Gobierno fueguino puede articular con otras provincias e incluso compartir gastos para facilitar esos traslados. “Hacemos algunos acompañamientos específicos, muy puntuales, de gente que pide volver a su lugar de origen”, explicó.
La Provincia asegura que no recortó la asistencia
Pese a la presión creciente sobre las partidas sociales, Rossi aseguró que el Gobierno provincial decidió mantener los programas existentes. Entre las principales herramientas mencionó los módulos alimentarios, la Tarjeta Bienestar y determinados subsidios destinados a emergencias particulares.
La ministra reconoció que no hubo un crecimiento significativo de los recursos y que la caída de la recaudación y de los ingresos provenientes de la coparticipación limita la capacidad financiera del Estado. Sin embargo, afirmó que no se produjeron recortes sobre las principales políticas de asistencia.
También señaló que se intenta complementar la contención inmediata con herramientas laborales. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de que trabajadores industriales con años de experiencia puedan certificar sus conocimientos mediante centros de formación y obtener una acreditación que les permita acceder a otros trabajos o generar ingresos mediante actividades independientes.
Una perspectiva preocupante hacia fin de año
Rossi no mostró optimismo respecto de una mejora sustancial del escenario social durante los próximos meses. Consideró que mientras continúen las dificultades industriales y comerciales será difícil que disminuya la demanda sobre las áreas sociales.
La ministra mencionó especialmente el impacto del cierre de comercios y la pérdida de actividad económica en Río Grande y consideró que las decisiones nacionales serán determinantes para modificar esa situación.
Mientras tanto, anticipó que el desafío provincial será sostener las herramientas disponibles frente a una demanda que continúa creciendo. La principal transformación, según dejó reflejado durante la entrevista con Minuto Fueguino, es que la necesidad de asistencia dejó de estar concentrada exclusivamente en personas sin empleo: hoy también alcanza a trabajadores que cobran un salario, pero que aun así deben pedir ayuda para poder llevar alimentos a sus hogares.
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