Las pruebas PISA dejaron al descubierto una preocupante realidad educativa: los estudiantes argentinos de 15 años obtuvieron el desempeño más bajo de las últimas dos décadas. Las dificultades alcanzaron a Matemática, Lectura y Ciencias, en un escenario marcado por las inasistencias, la repitencia y el ingreso temprano al mercado laboral.
Un análisis del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), basado en el relevamiento internacional, indicó que el 27,8% de los alumnos había faltado a clases durante las dos semanas anteriores a la evaluación. Estos estudiantes consiguieron entre 31 y 39 puntos menos que quienes asistieron con regularidad.
Laura Cullo, economista e investigadora de la Fundación Mediterránea, aclaró que los resultados no permiten establecer una relación directa de causa y efecto. Sin embargo, señaló que las faltas aparecen estrechamente vinculadas con un menor desempeño, debido a la pérdida de contacto con los contenidos y las actividades escolares.
El estudio también reveló que el 27,6% de los adolescentes evaluados había realizado alguna actividad remunerada durante las semanas previas al examen. Entre los estudiantes pertenecientes a los hogares de menores ingresos, el porcentaje trepó al 33,9%.
La especialista explicó que trabajar puede perjudicar el aprendizaje incluso cuando no provoca ausencias. La falta de tiempo para estudiar, el cansancio y las responsabilidades asumidas a una edad temprana pueden dificultar la adquisición de conocimientos y habilidades básicas.
Otro indicador preocupante fue la repitencia, que alcanzó a casi el 18% de los alumnos evaluados. Para Cullo, las inasistencias, el bajo rendimiento, la repetición de año y el posterior abandono escolar forman parte de un proceso de deterioro que comienza mucho antes de hacerse visible.
La investigadora sostuvo que las políticas educativas deben observar la trayectoria completa de cada estudiante, además de sus condiciones familiares y socioeconómicas. El desafío no se limita a mejorar los resultados en una evaluación, sino también a detectar tempranamente las dificultades y fortalecer el vínculo de los adolescentes con la escuela.
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