La falta de acceso a una vivienda propia y el elevado costo de los alquileres impiden que cerca de 2,5 millones de argentinos de entre 25 y 35 años puedan abandonar su hogar de origen. La cifra equivale al 37% de la población comprendida en esa franja etaria.
El relevamiento del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina, elaborado con información de la Encuesta Permanente de Hogares, revela además que aproximadamente 1,2 millones de esos jóvenes viven junto a sus familias en inmuebles con algún tipo de déficit habitacional.
La situación resulta especialmente crítica entre los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años: el 52% presenta problemas habitacionales, frente al promedio nacional del 40%. Entre las principales dificultades aparecen el hacinamiento y las viviendas que necesitan ampliaciones, reparaciones o mejoras, condiciones que afectan al 29% de ese grupo.
Las diferencias también son marcadas según la provincia. Tucumán registra la mayor proporción de jóvenes que no consiguieron independizarse, con el 56%, seguida por Santiago del Estero y Jujuy, ambas con el 53%; Salta, con el 52%; y Catamarca, con el 49%. En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, el porcentaje desciende al 24%.
En todo el país existen 5.983.241 hogares con al menos una carencia habitacional, lo que representa el 40,3% del total. Alrededor de 2 millones necesitan una vivienda nueva, mientras que más de 4 millones podrían resolver sus dificultades mediante refacciones, ampliaciones o conexiones adecuadas a servicios esenciales.
Al sumar la demanda de quienes todavía no lograron formar un hogar independiente, el OFAVA estima que Argentina requiere aproximadamente 2,5 millones de nuevas viviendas. El cálculo contempla cerca de 1,5 millones de unidades para atender el déficit cuantitativo, unas 430.000 por la convivencia de más de un hogar en una misma propiedad y, como mínimo, otras 500.000 destinadas a jóvenes sin posibilidades de emanciparse.
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