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Río Grande

Sofía Herrera: 18 años sin respuestas y una familia que todavía espera encontrarla

A 18 años de la desaparición de Sofía Herrera, su familia mantiene intacta la esperanza de encontrarla

Este 28 de septiembre se cumplen 18 años de una de las desapariciones que más conmocionaron a Tierra del Fuego y que, pese al paso del tiempo, continúa sin una respuesta. Sofía Yasmín Herrera tenía 3 años y 8 meses cuando desapareció en 2008 durante una salida familiar en el camping John Goodall, en cercanías de Río Grande.

Su mamá, María Elena Delgado, volvió a reclamar que la investigación avance y aseguró que la familia continúa buscando cualquier elemento que permita saber qué ocurrió con la niña. A casi dos décadas de aquel día, sostiene la esperanza de que Sofía esté viva y que pueda haber crecido sin conocer su verdadera identidad.

“No sé dónde está mi hija, ni por qué se la llevaron. Estas fechas son muy difíciles. Son 18 años sin Sofi. Le robaron su niñez, su adolescencia. La seguimos buscando, hace 18 años que está desaparecida”, expresó.

La desaparición ocurrió el domingo 28 de septiembre de 2008. Sofía había llegado al camping junto a sus padres y otra familia. Apenas habían descendido de los vehículos cuando los adultos comenzaron a organizar el lugar donde pasarían el día. En cuestión de minutos advirtieron que la pequeña ya no estaba con los demás niños.

“Mi marido me pregunta: ‘¿Sofi está con vos?’. Miro donde están los chicos, a unos pasos nuestros, y no está”, recordó Delgado. En un primer momento creyó que la encontrarían rápidamente en las inmediaciones. “Nunca pensé que iban a pasar horas, días, años”, agregó.

Las reconstrucciones realizadas posteriormente ubicaron la desaparición dentro de un período extremadamente breve, de aproximadamente nueve minutos. Los vehículos presentes en el camping fueron inspeccionados y sus ocupantes quedaron incorporados a las averiguaciones, pero no surgieron rastros que permitieran determinar hacia dónde había sido llevada la niña.

Uno de los testimonios que marcó los primeros días de la investigación fue el de un niño de seis años que estaba en el camping y que sostuvo que había visto a un hombre llevarse a Sofía. Según recordó María Elena, años después, cuando ese testigo ya tenía 18 años, realizó un retrato hablado de la persona que decía haber visto.

La madre señaló que aquella descripción presentaba similitudes con un hombre chileno en situación de calle que también habría aportado información durante los primeros momentos de la búsqueda. Sin embargo, esa persona no pudo ser localizada posteriormente. También cuestionó que el relato inicial del niño perdiera fuerza dentro del expediente porque, con el paso de las entrevistas, había incorporado nuevos detalles.

Durante estos 18 años, la búsqueda llevó a la familia por distintos puntos del país. María Elena recorrió ciudades, visitó escuelas, mantuvo contactos con fuerzas policiales y siguió pistas que llegaron desde diferentes lugares. Algunas derivaron en averiguaciones concretas y otras terminaron descartadas.

Ahora, uno de sus principales reclamos está relacionado con el movimiento de la causa. “Hace tres meses fui al juzgado a preguntar qué se puede hacer, qué medidas tomar para seguir buscando a Sofi. Está todo parado”, afirmó.

Delgado sostuvo que la investigación necesita nuevas medidas y remarcó la importancia de que el paso del tiempo no termine paralizando definitivamente la búsqueda. “Si la familia se olvida, ellos también. Tiene que haber alguna manera de seguir buscándola”, manifestó.

Las redes sociales también se transformaron en una fuente permanente de información. La familia recibe fotografías, videos, mensajes y posibles datos sobre jóvenes que podrían presentar similitudes con las proyecciones de edad de Sofía. Cada información considerada relevante es verificada, aunque muchas veces el entorno familiar también debe enfrentar mensajes ofensivos y acusaciones.

Pese a que transcurrieron 18 años sin noticias concretas, María Elena sostiene una hipótesis que alimenta su esperanza: que su hija haya sido llevada por una persona y posteriormente criada dentro de otra familia.

“Tengo esperanza de que mi hija esté viva en algún lugar. Creo que alguien la agarró y se la llevó. Nunca se encontró nada que indique que pasó lo peor”, expresó.

La posibilidad de que Sofía tenga actualmente otra identidad es una de las alternativas que la familia contempla. “Tal vez Sofi tiene otro nombre y no sabe que es ella”, planteó su mamá, quien espera que en algún momento alguna circunstancia personal o administrativa pueda despertar dudas en la joven acerca de su origen.

Sofía cumplirá 22 años en diciembre de 2026. Para María Elena, el paso hacia la vida adulta podría abrir nuevas posibilidades para que ella misma intente reconstruir su historia. “Ojalá en algún momento se dé cuenta y empiece a buscar su identidad”, señaló.

Las herramientas tecnológicas también forman parte de esta nueva etapa. La familia cuenta con imágenes que proyectan cómo podría verse Sofía actualmente y su mamá considera que los avances en inteligencia artificial podrían aportar nuevas alternativas para comparar rostros y analizar información. Una de esas actualizaciones de edad fue realizada en Estados Unidos y se solicitó su incorporación al expediente judicial.

El caso de Sofía Herrera, además, quedó ligado a un cambio profundo en los mecanismos utilizados para buscar niños desaparecidos en Argentina. Su desaparición se convirtió en uno de los antecedentes que impulsaron la necesidad de contar con un sistema de difusión inmediata y posteriormente surgió Alerta Sofía, inspirado en mecanismos internacionales como la Alerta Amber.

María Elena considera fundamental que esas herramientas sean activadas con rapidez durante las primeras horas de una desaparición. En 2008, cuando Sofía desapareció, el país no disponía de un mecanismo de esas características.

La búsqueda también produjo investigaciones paralelas. Durante los operativos y averiguaciones realizados para localizar a Sofía aparecieron otros niños y se detectaron situaciones relacionadas con adopciones irregulares, aunque ninguno de esos caminos permitió encontrarla.

La documentación de los menores fue otro de los aspectos que la familia puso bajo discusión. En aquella época, recordó Delgado, las fotografías no se incorporaban a los documentos infantiles desde edades tan tempranas como ocurre actualmente. La familia conserva todavía documentación de Sofía correspondiente a aquellos años.

A lo largo del proceso, sus padres también quedaron sometidos a numerosas averiguaciones. María Elena recordó esa etapa con dolor y aseguró que sintieron que durante determinados momentos fueron investigados con mayor intensidad que otras hipótesis vinculadas directamente con la desaparición.

Cuando Sofía desapareció, su mamá estaba embarazada de cinco meses. La niña todavía no había comenzado la escuela y permanecía gran parte del tiempo junto a su familia. María Elena la recuerda como una pequeña cariñosa, despierta, con facilidad para expresarse y a quien le gustaba bailar.

La hermana menor de Sofía nació después de la desaparición y creció atravesada por una búsqueda que continúa formando parte de la vida cotidiana de la familia. Aunque nunca llegó a conocerla, su hermana mayor permanece presente a través de fotografías, recuerdos y objetos que todavía se conservan en la casa.

Otro de los reclamos de la familia apunta a la recompensa ofrecida por información que permita avanzar en el caso. Actualmente, el monto informado es de 5 millones de pesos, mientras los padres continúan difundiendo imágenes actualizadas y vías de comunicación para recibir posibles datos.

“Mi hija falta. La vida sigue, pero nunca dejamos de buscarla”, resumió María Elena.

Dieciocho años después de aquella salida familiar que cambió definitivamente sus vidas, la pregunta central sigue sin respuesta. La familia de Sofía continúa esperando una pista capaz de quebrar años de incertidumbre y mantiene la expectativa de volver a saber de ella.

“Tengo esperanza de que mi hija aparezca, de volver a abrazarla y reconstruir el tiempo perdido”, expresó su mamá. Incluso reconoció que, después de tantos años, contempla que Sofía pueda necesitar tiempo para procesar lo ocurrido si finalmente es localizada: “Yo solo quiero saber si está bien, que después se tome su tiempo. Solo quiero saber que está viva y bien, eso me va a devolver el alma al cuerpo”.

Quienes puedan aportar información sobre el paradero de Sofía Herrera pueden comunicarse al 0800-222-7634.

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