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Ushuaia

Se complican las perspectivas del turismo por la situación epidemiológica

El presidente de la Cámara de Turismo de Ushuaia, Ángel Brisighelli, avizoró un panorama todavía más complicado que el actual para la actividad, a partir de las complicaciones en la situación epidemiológica y las versiones de medidas restrictivas.


“Las noticias que están dando vueltas no son para nada halagüeñas y bajo ningún punto de vista implican una mejora para una situación que ya es mala. Todos estamos esperando que salga este decreto tan anunciado del presidente para ver qué medidas se van a tomar, pero por cómo está planteada la situación, pareciera que va a haber un endurecimiento bastante fuerte a las restricciones que ya existen para los viajes al exterior”, dijo.


“Las fronteras ya están cerradas, no pueden ingresar extranjeros, y esto afecta nuestra actividad. En octubre pasado hubo un momento en que se permitió el ingreso de turismo de países limítrofes y luego se volvió para atrás con la aparición de nuevas cepas en Brasil. Desde ese momento está prohibido el ingreso de cualquier persona para hacer turismo, salvo las excepciones previstas en el decreto, y la posibilidad de apertura de esto se ve cada vez más lejana. Los argentinos podíamos seguir saliendo del país, a los países que nos recibían, pero ya hubo dos procesos de reducción de la cantidad de vuelos para desalentar la salida de gente y ahora se está esperando el decreto con las nuevas medidas que van a hacer más difícil la salida de gente de la Argentina”, manifestó.


Turismo nacional, y hasta ahí
La única opción que queda es el turismo nacional, pero Brisighelli anticipó que se puede ver desalentado por el temor que genera la situación pandémica. “Durante todo el verano en todo el país todos los destinos turísticos de la Argentina trabajaron sobre el mercado del turismo nacional, que fue el único segmento que quedó. El turismo es una actividad muy sensible a cualquier mala noticia, y estos endurecimientos de las condiciones generales de salud, más allá de prohibiciones reales, desalientan a la gente a viajar. Prefieren esperar incluso los que hacen turismo dentro del país, y esto ya se empieza a notar”, aseguró.


“En nuestro caso la afluencia de turistas rondó el 20 ó 25% del número normal de una temporada tradicional. En Ushuaia hubo un arranque más tibio durante enero, febrero fue el mes que tuvo más movimiento y marzo fue bastante bueno, comparado con las previsiones que teníamos; de hecho hubo más movimiento en marzo que en enero. Abril es una gran incógnita, la Semana Santa está entre los primeros cuatro días del mes y lo que vemos es un corte marcado a partir de esa fecha. En la Argentina los viajes se deciden a último minuto y todavía no hay certeza de cómo va a ser abril, pero estamos seguros de que va a tener una baja muy marcada respecto de lo que fue marzo. Esto también está relacionado con la estacionalidad del turismo en Ushuaia, porque ya estamos terminando la temporada y entrando en la baja. Nos quedan por delante dos meses que históricamente son los más flojos del año. Abril, mayo y junio, van a ser meses muy bajos”, sentenció.


Temporada invernal
Respecto de la temporada invernal, las perspectivas tampoco son claras. “Obviamente poner muchos vuelos en meses como mayo y junio no va a generar más turismo. El momento crítico va a ser a partir de julio, agosto y septiembre, que son los meses más importantes de la temporada de invierno. Ahí sí es importante disponer de vuelos, aunque sea un número similar al que hemos tenido este verano, que no fue malo para la realidad del turismo. Se está hablando de cuatro o cinco vuelos por día durante el invierno y es un buen número. La conectividad para el turismo es esencial en todos los casos, y la posibilidad de volver a recuperar el vuelo a Córdoba es algo que hace rato estamos tratando de conseguir. El problema más grave es la situación general de la pandemia, porque es un vuelo muy largo y quiere hacer postas en todos los destinos. El avión sale de Buenos Aires, va a Córdoba, viene a Ushuaia y vuelve a Buenos Aires. Ese vuelo es muy largo para una sola tripulación, así que normalmente en Córdoba o Ushuaia debe haber un cambio de tripulantes. Aerolíneas está tratando de evitar este tema de las postas y que las tripulaciones se queden a dormir en alguno de los destinos, hasta que haya una mejora de la situación epidemiológica”, explicó.


“En el corto plazo es difícil que esto se concrete y hay que ir viendo cómo va evolucionando la situación para que estos vuelos se vayan reactivando. El vuelo que hace escala en Calafate, desde Buenos Aires a Ushuaia, también es un vuelo con posta y se logró reactivar en diciembre. Realmente era muy importante tanto para Calafate como para Ushuaia, porque son dos destinos extremadamente relacionados. Lo normal es que los turistas hagan los dos destinos y se tomen una semana para venir al sur de la Patagonia. Si no estaba ese vuelo de conexión era mucho más difícil la reactivación de los dos destinos. Hoy estamos con cuatro o cinco vuelos por semana que hacen esa conexión, y esos vuelos hacen una posta”, señaló.


Sin atención
Como asignatura pendiente de parte de la aerolínea de bandera, más allá de las frecuencias, subrayó la falta de atención: “Hay cuestiones básicas que siguen sin definición, como es la atención al público. Las oficinas de Aerolíneas en general están cerradas y el call center no funciona. Cualquiera que haya tenido que viajar a través del whatsapp es realmente tortuoso, y es uno de los problemas más graves que tiene Aerolíneas Argentinas”, dijo.


Ampliación del ejido urbano
Por otra parte, fue consultado sobre el proyecto de ampliación del ejido urbano y planteó serias objeciones que comparten otras cámaras, al punto de estar elaborando un documento donde reclaman participación del debate.
Cabe recordar que hoy sesiona la Legislatura provincial y está prevista la conformación de una comisión especial vinculada con el proyecto de ampliación. “Estamos hablando con la Cámara de Turismo y con otras cámaras relacionadas con la actividad. Se está tratando de armar un documento para pedir que el sector privado tenga participación y se le dé voz en la discusión, tanto en la Legislatura como en cualquier otro ámbito donde se debata”, adelantó.


“Por lo que vimos reflejado en los medios periodísticos, el proyecto del que se está hablando cuanto menos es peligroso –calificó-. Más allá de que se pueda necesitar una ampliación del ejido urbano en función del crecimiento que ha tenido la ciudad, también entendemos que hay zonas que no tienen que estar dentro del ejido. Lo que más nos preocupa es toda la zona del Valle de Tierra Mayor, y es un sector que claramente tiene que estar fuera del ejido. Son sitios donde no debería haber un asentamiento masivo de personas, porque son reservas naturales, zonas de un valor turístico muy grande, y están relativamente bien en la parte de protección”, evaluó.


“Ushuaia en particular tiene un historial bastante lamentable de intrusión y de incapacidad para controlar a la gente que intrusa terrenos. Tenemos ejemplos en todos los ámbitos, en Ushuaia lo hemos sufrido muchísimo y en Río Grande también. Tenemos el ejemplo lamentable de la ruta J desde Rancho Hambre hacia adelante, y sin embargo en ese sector de Tierra Mayor no ha habido casos de intrusiones, o las pocas que hubo fueron combatidas. Nos preocupa muchísimo el cambio de jerarquía de ese sector y que termine conduciendo a una intrusión masiva”, enfatizó.


Aclaró que no están pensando “solamente en este gobierno porque tal vez lo pueda contener, pero hay gestiones por venir de distintos intendentes y nadie sabe qué política van a tener. En el momento que se sale de control la situación, después ya no hay vuelta atrás. También están hablando de que el ejido llegaría a Remolino o hasta Almanza, y son sectores que están extremadamente lejos de la ciudad. No hay necesidad de tenerlos asignados al crecimiento de la ciudad, porque no se necesita crecer hasta esos extremos. La necesidad de crecimiento de la ciudad es real, no decimos que no haya que incrementar el ejido, lo que decimos es que no se necesita a ese extremo”, remarcó.


“Además tenemos los dos ejemplos de lo que se hizo con el ejido urbano de Río Grande y con el de Tolhuin, porque se hicieron cosas parecidas. Tanto el ejido de Río Grande como el de Tolhuin son monstruosos y en ningún caso el ejemplo resulta virtuoso”, cuestionó.


El paisaje como industria
Coincidió con el presidente de la Fundación Ushuaia XXI, Julio Lovece, quien consideró “una locura” la extensión propuesta por el legislador Ricardo Furlan, que prácticamente deja fuera a Península Mitre, y remarcó que el paisaje tiene un valor económico, no meramente romántico. “Nosotros hablamos como industria, porque todo el sector turístico lucra con los paisajes. Si arruinamos el paisaje nos quedamos sin negocio y sin turismo. El turismo es una fantasía que se le vende al turista sobre lo que va a ver en cada uno de los destinos. El pasajero que viene a Tierra del Fuego tiene la fantasía de conocer el Fin del Mundo, el Canal del Beagle, el Presidio, el Tren, los valles, el paisaje prístino, las zonas no tocadas. Todo eso genera el deseo al turista para venir. Cuando se compara a Ushuaia con cualquier otro destino natural del mundo, los incentivos son los mismos. Tenemos que ver que eso que se vende sea lo más parecido a la realidad, porque si el turista llega a un lugar que se lo están vendiendo como un destino prístino y lo encuentra impactado por todos lados, el futuro del negocio es bastante oscuro”, alertó.


“Tenemos que defender estas situaciones y en cierto punto es contradictoria la ampliación del ejido urbano a zonas extremadamente grandes. No sé si es el proyecto de Furlan o de quién, pero he visto algún borrador que lleva el ejido urbano hasta la costa sur del Lago Fagnano. Por otro lado es absolutamente contradictorio con el proyecto de reserva de la Península Mitre. Estamos pidiendo que salga ese proyecto, porque es importante conservar la zona para el futuro, y la ampliación del ejido urbano a una zona inmensa va en sentido opuesto”, apuntó.


Sobre las declaraciones del concejal Juan Carlos Pino, que consideró fundamental la apertura de la ruta 30 para completar el circuito, y aseguró que sin esa ruta no tiene sentido la ampliación del ejido, marcó cierta coincidencia, con la salvedad de la extensión “extremada” de la jurisdicción: “En parte es cierto, porque si uno mira los sectores que rodean a Ushuaia, el único lugar medianamente plano donde se podría establecer una ciudad satélite o una extensión de la zona residencial de Ushuaia es la parte de Punta Segunda. Pareciera el único sector fácilmente urbanizable dentro de los que están cerca de Ushuaia, y la conexión para Punta Segunda por la ruta 30 es imprescindible, porque si no hay conexión no hay posibilidad de urbanizar. El resto de los sectores que están pensando incorporar, salvo el Valle de Tierra Mayor, son zona de montaña que prácticamente es imposible utilizar. Tierra Mayor tiene sectores que se podrían urbanizar aunque por supuesto estamos totalmente en contra, pero la mayor parte del terreno es zona de turbales, así que tampoco se pueden utilizar. No es un sitio crítico para el crecimiento de la ciudad, donde se puedan instalar núcleos habitacionales. Si esto saliera, luego tendría que tratarse una ordenanza que prohíba la ocupación de este sector y, para eso, mejor que no crezcamos hasta ahí”, recomendó.


Finalmente relativizó la urgencia en el tratamiento del tema, que aparece como prioritario en la agenda legislativa: “No creo que sea una medida que tenga tal nivel de urgencia y que uno o dos meses de discusión vayan a hacer la diferencia. Si realmente hubiera un factor de urgencia tan alto, del que no estamos informados, supongo que fácilmente podrán explicarlo. Se podría llegar a tomar una medida puntual en ese caso. Esperamos la convocatoria a todas las cámaras de Ushuaia, de Comercio, Hotelería, agencias de viajes, no solamente a la de Turismo, y además a las asociaciones técnicas, como el Colegio de Arquitectos. Son voces muy importantes en la discusión y se tienen que escuchar. Más allá de que los legisladores son los representantes del pueblo, este es un tema muy serio y no puede quedar en una discusión de comisiones como si fuera una ley normal, porque las implicancias a futuro son extremadamente graves”, concluyó.

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