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Víctor “Condorito” Muñoz, una gloria del Gran Premio de la Hermandad

Cada año se encienden los motores, un mes antes se preparan mental y físicamente los pilotos para hacer una de las carreras más esperadas en el año: La carrera de la Hermandad.

Desde 1974, se ha unido Argentina- Chile sin interrupciones hasta la llegada del 2020. Sin embargo, durante este tiempo hubo un piloto que se destacó entre los otros y él ha sido Víctor “Condorito” Muñoz, el hombre que más Premios de la Hermandad ha corrido.

Recuerda así mismo, sus primeras instancias de competición “pasar el bajo Aéreo Naval era terrible, veníamos por el costado del alambrado y la gente ayudando toda embarrada. Era para tenerle miedo, hoy ha cambiado mucho la carrera, ha perdido el espíritu de aventura”.

Relata que “hoy los autos son todos rápidos y confiables. En ese tiempo nosotros no teníamos suspensión, corríamos con lo que teníamos, actualmente hay que tener una suspensión de rally”. Antes se corría con lo que había en ese entonces, “hoy un navegante son tus ojos, él te va cantando lo que va a venir, si en las carreras actuales no contas con uno de ellos no te digo que no vas a llegar, pero es muy importante. Antes era un acompañante”.

Cabe destacar que, dicho corredor participo en todas las categorías y en diferentes modelos de autos, “tuve la suerte de correr en todas las partes, como en cordón Baquedano que se corrió una sola vez. Gracias a Dios pude ver todos los cambios y caminos de la carrera”. Agregó “la juventud de antes ni pensábamos en que correr, hoy ya se piensa un poco más. La carrera es una parte de mi vida que la llevo muy adentro”.

Para él no solo ha sido una carrera, sino también, un centro donde hizo muy buenos amigos tanto del propio país como también de Chile con los cuales comparte esta pasión, “nos hemos ayudado en la ruta”.

Los autos

De todos los modelos con los que ha tenido la oportunidad de competir, recuerda uno en particular “es el Unión porque empecé a correr con ese y tengo muy buenos recuerdos. Los quiero a todos los autos por igual”.

Destaca que todos los autos fueron cambiando con el tiempo “tengo un Gol Trend que hace 5 años corro con él y nunca me dejó a pata. Mi corazoncito está en Volkswagen”.

Revisación técnica del 2019  (foto El Sureño)
Revisación técnica del 2019 (foto El Sureño)

Carrerasb

Con los años de experiencia como corredor, no solo se ha destacado en el Gran Premio de la Hermandad, “hemos hecho APITUR, fuimos a correr un par de veces a las 3 horas, las 24 horas (la primera la ganamos, la segunda en el segundo lugar y la tercera tuvimos que abandonar) y la Vuelta a la Tierra del Fuego”.

A pesar de salir victorioso en muchas competiciones, su pasión lo incentiva a más carreras y no solo en lo automovilístico, ya que decidió participar de la Vuelta a la Tierra del Fuego. “Yo tenía un amigo que me preparaba los autos, Richi Clemen, él iba a correr con una Honda 250 y me incentivo a que fuéramos. Preparamos el cuatriciclo y fue una hermosa experiencia”.

“Costó un montón esa carrera, era muy difícil y también hicimos Cross, fuimos a correr a Punta Arenas. Íbamos con la Zanella 125 o 175 con un montón de amigos”. Narra que se iban a Rio Gallegos en una camioneta con cupla “todos enrollados ahí dentro con las motos. Estuvimos en Porvenir, donde tuve un accidente muy grande” donde aseguró no volver a correr y “después seguí, pero me costó mucho la recuperación. Todas son satisfacciones para mí”.

“Hemos volcado y destruido autos, pero estamos vivo. Duele ver el auto así porque usábamos lo que había, no puedo hablar de plata de esa época. Hoy es muy caro armar un auto medio pelo con $2.000.000”

Pilotos y competencias 1 a 1

Si bien fue uno de los más destacados por su inmensidad de competencias, también tenía contrincantes que no se lo hacían fácil. Algunos fueron: Oreste Bonicioli, Toblasco, entre otros.

“Con Oreste Bonicioli tengo algo muy especial, un buen amigo y compañero de ruta. Cuando llegaron los Toyota Starlet Cup acá, no teníamos cubiertas con tacos entonces usábamos las que ya traía el auto”. Continuó, “íbamos corriendo y yo llego detrás de él a Porvenir, tenía unas cubiertas de marca Potenza”, cuando logran llegar compartían muchas cosas juntos, almuerzos o charlas a pesar de ser rivales.

En una de esas charlas les dice Bonicioli, “a vos te faltan cubiertas, vamos hasta mi galpón. Agarró las cubiertas y me dijo toma, ponerlas y mañana me corres de igual a igual. Era un maestro”.

Asegura que, actualmente la relación carrera y competidores es mucho más fría “cada uno está metido en lo suyo, sale prueba su auto y lo guarda. El tiempo ha ido cambiado todo, obvio que me gustaría que sea como antes”. Es una carrera pensada y mucho más estratégica, con una gran cantidad de auxilios y repuestos, “ahora es calcular llegó con tanto de nafta hasta tal kilómetro, llegas ahí y te esperan todos con bombas. Antes era tachos y embudos”.

No es una simple carrera, es pasión

Si bien la carrera comienza en 1974, no se suspendían etapas o la misma competición bajo ningún motivo. “No se suspendió ni en el 78 con el conflicto con Chile, fíjate la importancia de esta. Teníamos frontera abierta cuando las cosas no estaban muy bien”.

La Hermandad es difícil de explicar en torno a los sentimientos que se mezclan, “llega agosto y ya empezás a pensar. Miles de veces dije no lo voy a hacer más y la termino corriendo”. Disfruta cada momento de la carrera, “quiero seguir haciéndola hasta que pueda”. Agregó “Comencé a correr en el 76, con 24 años. Hoy hay pibes que con 18 años corren muy fuerte y te dan vuelta, pero la seguridad es otra”.

Un año sin Hermandad

Con la llegada de la Pandemia a nivel mundial, se limitaron ciertas competencias y eventos públicos. Uno de ellos fue el Premio de la Hermandad, lamentablemente por el flujo de personas que compite y asiste a dicha competencia, se tomó la determinación de no programarla.

“Estábamos preparados para hacerla, con el auto listo, pero realmente es un vacío grande. Agosto es Hermandad y este año pasará seguramente lo mismo”. Aseguró que las cosas en torno a la carrera van cambiando cada vez más, destacó así la pavimentación en el sector fronterizo que une Argentina- Chile, “esto cambia totalmente la carrera”.

“Tuve la suerte de competir en la época que había que pelear con la lluvia, el barro, los caminos era más emocionante. Actualmente, es todo velocidad”. “Esperemos que el año que viene podamos correr”.

A pesar del tiempo, siempre está atento y predispuesto a correr, a pesar de aceptar muchas veces no volver a competir, la pasión lo desborda. Es así como aseguró que tal vez en alguna instancia se sume a la Hermandad Histórica para ganar experiencia y saber como es. “Mi hijo recién cumplió 18 años y me gustaría correr alguna con él. Que me navegue hasta donde pueda, para decir: me corrí una con mi hijo o él me corrí una con mi viejo”

La Hermandad es una competencia que lo fascina, a pesar de abstenerse a no hacerla muchas veces, siempre le guarda un gran cariño. Lamenta, la perdida de muchas experiencias que tal vez los jóvenes pierden hoy por cuestiones de tiempo, generacionales o intereses.

La aventura es lo que los atrapaba tanto a los competidores como también, al público. Esa es la esencia de la Hermandad y sin duda “Condorito” es el ejemplo de que no se requiere de mucho para guardar recuerdos para siempre.

Agradecemos a Condorito por recibirnos y acceder a la entrevista.

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