El presidente de AFARTE, Dr. Federico Hellemeyer, mostró cautela tras el anuncio de aumento del 50% de las producciones de celulares para 2017, y aclaró que se refiere a dos marcas puntuales: Huawei y Motorola. “Son dos marcas con una tendencia muy creciente en la participación de mercado en todo el mundo, y eso se está produciendo también en nuestro mercado. El consumidor está eligiendo estas marcas, que perciben una tendencia al alza y por eso programan un incremento de la producción”, explicó ayer por Radio Provincia.
Advirtió que este incremento puede no ser real tomando la totalidad de la producción de celulares, “en caso de que el crecimiento de estas dos marcas sea en detrimento de otras. Huawei es el tercer productor mundial de celulares y cada vez está perfeccionando más la manufactura de sus equipos. El consumidor lo elige y esto está contribuyendo a diversificar”, dijo.
Al margen de que se dé o no un mayor volumen global de producción de equipos, dijo que “siempre es bueno que el mercado esté un poco más repartido y no tan liderado exclusivamente por muy pocas marcas, como es el caso de nuestro país”.
“Si bien es una muy buena noticia, todavía estamos esperando indicios claros de que se reactive la actividad para que se demande mayor volumen. Por el momento estamos sosteniendo lo que hay”, aseguró.
Computadoras iguales o más caras
Respecto de la quita de aranceles a la importación de productos informáticos, Hellemeyer expuso el fracaso de la medida al menos en el primer mes de vigencia. “La baja de aranceles para productos terminados entró en vigencia el 1 de abril y el gobierno nacional tendrá que explicar el efecto, porque sostuvo que iba a impactar en un menor precio y la realidad es que, treinta días después, eso no se verifica”, sostuvo.
“No se verifica un menor precio ni una calidad sustancial, y tampoco una multiplicidad de oferta. Más bien están en oferta los mismos equipos que estaban antes de la entrada en vigencia del decreto que estableció la medida. El agravante es que esta medida fue largamente anunciada, con lo cual los importadores sabían hace mucho tiempo y podían haber planificado sus operaciones de importación. Hoy uno observa la misma oferta que antes, obviamente diezmada porque es liquidación de mercadería nacional, que no se produce más, y a un valor similar al de antes. El primer mes de esta medida no arroja el resultado que el gobierno buscaba y ciertamente fue perjudicial para la industria local”, criticó.
Consultado sobre los motivos del fracaso, consideró que los deberá explicar el gobierno, que fue advertido por AFARTE oportunamente: “Nosotros no compartíamos el diagnóstico del gobierno, que creía que si bajaba los aranceles iba a enriquecer la oferta de productos, e iban a bajar los precios. Nosotros le indicamos que no iba a ser así y que la incidencia del fabricante no era tan importante como estimaban, en la formación de precios. La variedad de productos estaba cubierta por la oferta nacional, pero el gobierno se mantuvo en su posición, yendo en una dirección distinta a la que indicamos como correcta, y ahora está este resultado. Es el primer mes y veremos si se corrige”, señaló.
Agregó que “otra señal de desaliento a la importación de estos productos es la situación del mercado de venta de productos electrónicos y electrodomésticos, y del mercado interno en general. Está muy flojo y, el que quiere hacer un negocio de importación de estas máquinas, lo duda”.
“Si eventualmente hubiera una tendencia a la baja de precios, la inflación se ocupa de anular el efecto. Un mercado inflacionario permite esconder si alguien se queda con el plus de rentabilidad que se obtuvo a través de esta medida”, observó.
Lo cierto es que se observó el perjuicio a las fuentes laborales: “La medida de los aranceles impactó sobre lo que nos interesa, que es la actividad industrial en Tierra del Fuego. Ese es un negocio que lamentablemente se perdió y es doloroso”, planteó.
No obstante, vio el lado positivo de este fracaso, para que el gobierno no avance con el desarancelamiento de otros productos: “Sería interesante, para la suerte del resto de las líneas de Tierra del Fuego, que no se compruebe el efecto que quería el gobierno, y creo que no se va a comprobar. Tenemos que seguir concentrándonos en las otras líneas, que emplean más gente que la informática, y estar atentos a este momento difícil, porque no llega la reactivación, para apuntalar la actividad que nos queda”, planteó.
“Hay que confiar que lo que ocurra con las computadoras no le dé argumentos al gobierno para avanzar en algo parecido con otros productos. Creo que no se los va a dar, porque con tantos actores que intervienen en la formación de precios, es muy difícil que la incidencia del estado se traduzca en un menor precio de venta al público”, avizoró.
La quita de aranceles a la importación de celulares quedó descartada por el momento, después de los trascendidos, y en este aspecto Hellemeyer marcó una diferencia con las computadoras: “Las computadoras eran el único producto que se hacía en Tierra del Fuego y tenía un arancel agravado, del 35%. El resto de los productos, desde los celulares, los televisores, los equipos de aire acondicionado, los microondas, ninguno tiene arancel agravado, sino el arancel común de Mercosur. Ahí no tenemos ninguna protección diferencial
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