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Interes General

En qué consiste el conflicto de Neuquén que perjudica a los fueguinos

El conflicto del gobierno de Neuquén con trabajadores de la Salud, latente desde marzo, se precipitó cuando un grupo de “autoconvocados” rechazó el acuerdo salarial que el gremio ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) había acordado con la administración del gobernador Omar Gutiérrez. Los cortes de ruta se iniciaron el 7 de abril. Actualmente, unos 1.000 empleados de la Salud (sobre un total de 10.500) mantienen varias rutas provinciales y nacionales cortadas, generando pérdidas millonarias en Vaca Muerta, principal reserva de petróleo y gas de la Argentina, cuya actividad se paralizó.
Los “autoconvocados” piden un aumento del 40% del sueldo básico. El gobierno provincial ofreció un bono de $30.000, luego elevado a $40.000, pero pidió a cambio que se levanten los cortes, lo que fue rechazado por los autoconvocados. Los cortes continúan en Neuquén capital, Senillosa, Plaza Huincul, Zapala, Picún Leufú, Chos Malal, Villa La Angostura, Rincón de los Sauces, Añelo y San Patricio del Chañar y también hubo bloqueo en los puentes carreteros que conectan la capital neuquina con Cipolletti (Río Negro). Este viernes Gendarmería intentó desbloquear un corte en La Angostura, para permitir el paso de camiones varados, pero lo impidió una movilización en la que participó el obispo Fernando Croxatto. La medida se profundizó y el corte se volvió total.
Los bloqueos, encabezados por sectores sin representación gremial, provocaron la reacción de la CGT, que en un comunicado firmado por 20 sindicatos (entre ellos Uocra, Smata, Gastronómicos, Camioneros, Petroleros, Comercio, Taxistas, etc.) exhortaron “a que los cortes de ruta sean levantados y se dé lugar a un dialogo sin condicionamientos” y apuntaron contra “sectores intransigentes que nada tienen que ver con la Salud”, que –dicen- apuestan a profundizar el conflicto y “satisfacer otros objetivos”.
“Les vamos a dar una lección”, advirtió a los autoconvocados Guillermo Pereyra, secretario y caudillo del Sindicato de los Petroleros Privados, en declaraciones radiales. “Vamos a salir a las rutas, a movilizarnos, 15, 20, 30.000 trabajadores que estamos seriamente afectados, como petroleros camioneros, y les vamos a dar una lección a esos grupos anárquicos que tratan de desestabilizar”, dijo Pereyra, quien calificó a los autoconvocados de “trabajadores entre comillas, porque trabajadores son los que se rompen el culo en los Hospitales enfrentando la pandemia”.
¿Por qué el gobierno nacional no se involucra en el conflicto?
Aspira a que lo resuelva la Provincia. Ambos gobiernos son reacios a ordenar el desbloqueo de los cortes por la impresión que daría, en plena pandemia y en un año electoral, que fuerzas de seguridad actúen contra trabajadores de la Salud. La relación de Gutiérrez con el presidente Alberto Fernández es buena, como lo fue también con Mauricio Macri, pero en el gobierno provincial sospechan que detrás de la logística de un corte tan prolongado está agazapado el kirchnerismo provincial. Al respecto, señalan las equívocas declaraciones del secretario de Energía de la Nación y exdiputado neuquino, Darío Martínez, que enfatizó más los reclamos de los autoconvocados que el llamado a negociar y levantar los cortes, tan dañinos justamente para el sector energético.
“El corte es político”, dijo una fuente provincial que recordó además que Gutiérrez (del Movimiento Popular Neuquino, partido dominante en la provincia), fue reelecto en marzo de 2019 por un margen de 40 a 26% sobre la fórmula Ramón Rioseco-Darío Martínez, de “Unidad Ciudadana”, el instrumento electoral que había armado Cristina Kirchner y con el que ya había perdido en las elecciones legislativas de 2017.
Rioseco fue uno de los líderes de los cortes de ruta en los 90s en Cutral-Có, de la que fue luego dos veces intendente. “Si consigo una victoria, será una victoria de Cristina”, decía en 2019 Rioseco. Martínez es cercano a Máximo Kirchner y aspira aún a gobernar Neuquén. Aquella derrota del kirchnerismo fue decisiva para que la actual vicepresidente decidiera ampliar su base de sustentación en las elecciones 2019, lo que derivó en el binomio Fernández-Fernández, que desactivó al “peronismo federal” y rompió la estrategia del macrismo.
En Neuquén señalan también que la mayoría de los cortes son de rutas nacionales, como la 22, que de rutas provinciales. La falta de respuesta es llamativa también a nivel de Economía: además de Martínez, el gobernador Gutiérrez y el secretario de Energía neuquino, Alejandro Monteiro, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió dos cartas (la primera el 13 de abril, la segunda el 21), de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), alertándolos sobre la gravedad y los costos económicos del conflicto.
¿Cuál es el costo económico?
En febrero, Neuquén aportó más del 53% del gas natural que se produjo en el país. La ya casi total paralización de las operaciones en Vaca Muerta hizo que las empresas empezaran a comunicar al gobierno que están forzadas a reducir su producción e incumplir las metas del “Plan Gas”. Por caso, Total Austral informó el jueves a la secretaría de Energía de la Nación que interrumpiría la provisión de 10,8 millones de metros cúbicos de gas, consignó el portal especializado EconoJournal. En materia de producción, ya hay una pérdida diaria de 3 millones de metros cúbicos de gas y de 5.000 barriles de petróleo, y el volumen de pérdidas aumenta cada día.
Se estima que hay unos 45 equipos de perforación, fractura y terminación de pozos de petróleo y gas que no pueden operar y otros 10 que podrían paralizarse en los próximos días. Entre las empresas con más actividad de fractura estaban YPF y Tecpetrol, Shell, Pan American Energy, Pluspetrol, Chevron, ExxonMobil y Vista Oil & Gas. En la segunda carta enviada Gutiérrez, Monteiro, al ministro Guzmán y al secretario Martínez (esto es, dos funcionarios provinciales y dos nacionales) las empresas agrupadas en la CEPH precisaron que “el impacto inmediato es claro: el retraso en el desarrollo de nuevos pozos obligará a nuestro país a importar con sentido de urgencia más combustibles líquidos (gasoil y fuel oil) o GNL (gas natural licuado) a través de los barcos regasificadores, por un costo aproximado adicional para la balanza comercial argentina de USD 190 millones”. A lo que sumaron una pérdida diaria de USD 13 millones por cada día que se estira el conflicto. Además, agregaron, “la producción perdida por estos retrasos demandará varios meses en recuperarse, dada la escasa disponibilidad en el mercado local de los equipos requeridos para fracturar los pozos y sus servicios asociados”.
Del lado del empleo, Marcelo Rucci, secretario del Sindicato de Petroleros Privados de Neuquén, Río Negro y La Pampa criticó la metodología de protesta de los “autoconvocados” de Salud y calculó que a raíz del conflicto peligran unos 600 puestos de trabajo en el sector petrolero. “Queremos que los médicos estén en los hospitales y nosotros en los yacimientos”, dijo Rucci, según la publicación especializada “Vaca Muerta News”.
“Vamos a tener serios problemas con el frío y con el gas. El gas no se acumula, se produce y se manda a la red, lo que hay que seguir de cerca es lo que viene, para lo que hay dos condicionantes: la capacidad de producción y la de evacuación, cómo sacar lo que se produce”, dijo Emilio Apud a Infobae.
El ex director de YPF durante el gobierno de Macri precisó que el gobierno calculó la producción local en 103/104 millones de metros cúbicos de gas a un promedio de USD 3,70, y algo más en el invierno. “La diferencia hay que importarla. Y si es mayor, importar más”, dijo Apud, para quien el gobierno ya había sido optimista en sus planes de importación de GNL (Gas Natural Licuado, que llega por barco): en cantidad y en precio (USD 3.70).
En tanto, Luciano Fucello, country manager de NSC Multistage, una empresa de servicios para la extracción de gas y petróleo “no convencionales”, dijo que los efectos del conflicto se dan en tres “anillos”. El primero, dijo, son las operaciones de perforación y terminación de fractura, que es lo primero que se corta cuando empiezan a faltar arena y agua. “De 6 sets de fractura que había en Neuquén ahora hay cero (0), ninguno”, señaló.
El segundo es la imposibilidad de recambios de plantel en las plantas procesadoras, que operan con regímenes de 7 días de trabajo y 7 de descanso. Los cambios de turno no se pueden hacer, porque los cortes impiden la entrada. Algunas empresas acordaron con el personal que ya estaba estirar los turnos, pero se les están terminando los víveres, que tampoco dejan pasar, por lo que las pérdidas en ese “anillo” se irán agravando. El viernes, en tanto, empezó a funcionar un “puente aéreo” de traslado de personal de recambio y de víveres en helicópteros.
Para Neuquén, los costos se extienden a prácticamente todas las actividades, como señalaron el fin de semana, con angustia, los productores rurales.
¿Puede faltar gas en invierno?
Sí, porque, siguiendo la secuencia de Fucello, “el tercer coletazo es el peor”: la pérdida de inyección a los gasoductos, que no se nota aún, porque hace calor, pero se notará a partir de mayo, con la baja de temperaturas y el aumento de la demanda de calefacción. En esa situación, dijo el experto, la pregunta que inmediatamente se planteará es ¿a quién le recortarán el suministro?
Al igual que Apud, Fucello señaló que el principal candidato es la industria. En un año electoral, al gobierno no arriesgará dejar sin gas a los hogares, en especial si por la pandemia reintroduce medidas restrictivas y confina más gente a sus casas. Según Fucello, tal como están las cosas, la producción local de gas mermará en el año un 15%, teniendo en cuenta el efecto del conflicto sobre los futuros niveles de producción. Hasta antes de los cortes, explicó, las “fracturas” (el sistema para la extracción “no convencional” del gas atrapado en la roca) venía a niveles de 2019 y en marzo alcanzó un récord porque las empresas decidieron “terminar” unos 80 pozos que ya estaban abiertos (Drill Uncompleted, o DUCs, en jerga energética) y aprovechar para exportar, por la mejora del precio internacional, la baja demanda estacional y el estímulo del Plan Gas.
Los pozos más productivos, los de mayor presión, son los nuevos, pero casi no los habrá cuando la actividad se normalice. “El nivel de fracturas en marzo fue récord, pero con la mitad de equipos de perforación que en 2019; no era una situación sostenible, y esto fue un choque frontal contra una pared”, dijo el country manager de NSC.
De hecho, ya en su carta del 13 de abril a Gutiérrez, al secretario de energía de Neuquén, a Martínez y a Guzmán, las petroleras habían advertido que “la suspensión total de operaciones, además de poner en riesgo –como se dijo– el abastecimiento corriente de gas natural en la República Argentina, también plantea serios inconvenientes para garantizar el abastecimiento de gas y petróleo durante los meses de invierno”. Y en la del miércoles pasado fueron aún más precisas: “El impacto en la producción de gas para el invierno 2021 es de 380 millones de metros cúbicos, el cual se incrementará a razón de 25 millones de metros cúbicos por cada día que se extienda el corte”. Como para que conste que avisaron. En el sector estiman un faltante de entre 3 y 5 millones de metros cúbicos por día. Por ahí andaría el recorte de suministro a la industria y el comercio.
El viernes, Martínez encabezó una “Mesa de Trabajo de Invierno” de la que participaron IEASA, Enargas, Cammesa (la compañía que administra el mercado mayorista eléctrico, cuya principal fuente primaria es el gas), las dos grandes transportadoras del fluido (TGS y TGN) e YPF. Allí, explicó por qué decidió contratar un segundo buque regasificador y reconoció que la parálisis de la actividad en Vaca Muerta generará una merma en la producción y en la capacidad de inyección a la red de gasoductos. La merma buscará ser suplida con el gas boliviano y el GNL, aunque el segundo buque regasificador, imprescindible para poder inyectar el gas, llegaría a Bahía Blanca recién a fines de mayo.
¿Por qué la producción de hidrocarburos “no convencionales” y Vaca Muerta se volvieron tan importantes para la Argentina y, en especial, para Neuquén?
Según el último informe de “Tendencias Energéticas” del Instituto Argentino de Energía General Mosconi, en los últimos meses ya se registraba una “alarmante caída de la producción tanto de Gas Convencional como No Convencional”, pese al aumento de los precios y de los subsidios energéticos, tanto por motivos de oferta (Plan Gas) como de Demanda (congelamiento de las tarifas de servicios energéticos durante los últimos 24 meses). En ese contexto, el informe precisaba que la producción de petróleo convencional se había reducido 10,9% interanual en febrero y 12,7% en los últimos doce meses, mientras que la “no convencional” había aumentado 13,4 y 16,7% respectivamente. En el caso del gas, sin embargo, la producción no convencional cayó aún más que la convencional, en buena medida porque “la cuenca Neuquina, donde se encuentran la mayoría de los desarrollos No Convencionales, fue la cuenca con mayor caída del país mostrando una reducción del 14.6% i.a. y 12.5% a.a en su producción”.
El informe precisaba además que “YPF y Tecpetrol representan el 60% de la producción de gas de Vaca Muerta, y explican la caída de la producción de esta formación en los últimos 12 meses”.
Los problemas en Vaca Muerta afectan a la Argentina y más aún a Neuquén, altamente dependiente de la recaudación por regalías (unos $ 7 millones por día) y por el impuesto a los Ingresos Brutos sobre las empresas que operan en la principal reserva de hidrocarburos de la Argentina.
Ricardo Delgado, director de Analytica, recordó a Infobae que en 2019 la consultora había “actualizado la matriz insumo producto para la economía neuquina, que permite cuantificar las relaciones entre los sectores productivos y el impacto de Vaca Muerta. De esta matriz surge que hoy la industria gasífera (convencional y no convencional) representa el 25% del valor bruto de producción de la provincia y puede llegar hasta el 39% en 2030”.
Bajo los actuales precios del gas, dijo Delgado, Neuquén podría crecer “todos los años de manera estable al 2.5% anual, siendo un 40% más grande en 2030” y obtener un saldo comercial de USD 3.800 millones hacia el fin de esta década. Pero el conflicto puede malograr las mejores intenciones. “La situación actual es compleja porque una vez más vuelve a desalentar la inversión, incentivada por el reciente Plan Gas. El ritmo de perforación se está resintiendo y en un mes, cuando comience el frío, faltará fluido”, concluyó Delgado.
Para Jorge Lapeña, ex secretario de Energía y titular del IAE, Vaca Muerta es y sigue siendo “una oportunidad , un recurso de gran magnitud, pero no debe confundirse con una realidad, por varias razones”. Al respecto, apunta: “1) no está probada su viabilidad económica, 2) por ahora funciona a puro subsidio del Tesoro, 3) con los costos de explotación actuales, no compite a nivel mundial, 4) los subsidios son insostenibles para la Economía Nacional, y 5) en el caso del gas natural no hay infraestructura de evacuación”.
Es muy importante, remarcó Lapeña, “entender la diferencia entre ‘Recursos’ y ‘Reservas comprobadas’, que es lo que en Vaca Muerta no está claro. De todos modos, concluyó, “lo que está afectado en Neuquén no es Vaca Muerta, es toda la actividad hidrocarburífera de la provincia”.
Más allá del conflicto, Pablo Besmedrisnik, director de la consultora Invenómica, señaló en un informe que el “gran obstáculo de Vaca Muerta” sigue siendo macroeconómico. “La conformación de un centro exportador de combustibles y de energía requiere necesariamente de inversiones de infraestructura significativas, del tipo que la Argentina ya no despliega hace mucho tiempo (…) Son inversiones comparables al oportuno desarrollo de la red ferroviaria y portuaria que apalancaron el complejo agroexportador. No hay exportación de hidrocarburos sin infraestructura. Y no hay infraestructura sin horizontes largos de inversión y acceso fluido al financiamiento de largo plazo”.
Problemas que, obviamente, se ahondan con conflictos como el que hoy se desarrolla en Neuquén.
¿Cómo afecta el conflicto el programa económico y las perspectivas de este año?
Además de los problemas de provisión de fluido, que pueden afectar tanto el calor en los hogares como los niveles de actividad en industrias y comercios, el impacto macro se daría por una mayor demanda de dólares para importar Gas Natural (Apud dijo al respecto que los montos de gas a importar estarían más de USD 2.000 millones por sobre los planes oficiales) y el dilema entre un mayor ajuste de tarifas o un mayor volumen de subsidios, que van contra el Presupuesto 2021, la “Biblia” del ministro Guzmán. Según un informe de la secretaría de Energía, mantener las actuales tarifas de gas, requeriría este año subsidios por $ 132.963 millones, unos $ 56.087 millones más de los asignados en el Presupuesto.
El informe decía, ya antes del conflicto, que si se pretende mantener las actuales partidas presupuestarias, el “componente gas” de la tarifa debería “corregirse” y eso se traduciría en una “adecuación tarifaria” de 26 a 35% para marzo y julio, mes para el que el documento ya preveía un fuerte aumento de la importación de gas de Bolivia y de Gas Natural Licuado (GNL). Contra esas proyecciones, sin embargo, el titular del Enargas, Federico Bernal, un protegido de la vicepresidente Cristina Kirchner, dijo que el aumento de tarifas para el grueso de los usuarios de gas sería de sólo el 7%, lo que significaría una fuerte presión fiscal, por los subsidios que conllevaría.
Según los cálculos de Energía (siempre antes del conflicto), la producción local de gas alcanzará a cubrir el 82% de la demanda promedio del año, pero en los meses de mayor a septiembre un 26% del gas deberá importarse, la mayor parte en forma de GNL. De mayo a septiembre se importarían, calculaba en enero, unos 5.800 millones de metros cúbicos de gas, un tercio de Bolivia y el resto por barco (GNL), lo que ya representaba, solo por ese concepto, $21.230 millones de subsidios a cargo de IEASA (la sucesora de Enarsa). Todos cálculos anteriores a la crisis en Neuquén y basados en un rango del precio del gas inferior al que rige hoy en los mercados internacionales.
¿El conflicto tiene antecedentes similares y potencial de extenderse a otras provincias?
El 21 de junio de 2012, primer día de aquel invierno, se desató un violento conflicto en Cerro Dragón, el principal yacimiento de petróleo convencional, en Chubut. Todas las instalaciones fueron ocupados en forma violenta y la concesionaria, Pan American Energy, debió parar totalmente la producción. A raíz del envío de Gendarmería, 12 efectivos de la fuerza murieron en un accidente de tránsito, y el primer acuerdo para encauzar el conflicto se firmó recién dos semanas después. La empresa perdió de producir unos 16.000 metros cúbicos de petróleo por día y la provincia dejó de percibir unos $30 millones de entonces en concepto de regalías.
La situación ahora es diferente, señalaron fuentes del sector energético. Aquella vez, el conflicto fue dentro del propio sector. Ahora, en cambio, proviene de “autoconvocados” de Salud, más allá de cuáles sean sus motivaciones políticas.
En lo que sí hay similitud es que tanto Chubut como Neuquén son provincias muy dependientes de las regalías hidrocarburíferas. Y en lo que hay mucha diferencia es en el factor político, que haría casi imposible que un conflicto semejante se desplace hacia el sur. El neuquino Gutiérrez es un gobernador de un partido provincial, diferente del oficialismo nacional, en tanto que en Chubut, en muy frágil situación financiera, gobierna Mariano Arcioni, elegido en 2019 como candidato del Frente Renovador, y en Santa Cruz manda directamente el kirchnerismo. Si hubiera allí un conflicto similar, dijo la fuente, el gobierno de Alberto Fernández acudiría de inmediato en auxilio de la gobernadora Alicia Kirchner.

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