El 4 de febrero de 2013 el sacerdote Juan Carlos Bouzou llegó a la ciudad de Río Grande con la compañía de sus mascotas. Juan Carlos había sido designado a la Parroquia Sagrada Familia del barrio Intevu.
Con un gran carisma y simpatía el padre supo ganarse el corazón de cientos de riograndenses que hoy se ponen triste por su partida. Pero no solo eso, sino que logró congregar a nuevos fieles a la religión católica, una tarea un poco difícil por estos días.
Durante su paso por la ciudad fueguina el sacerdote fue el preferido por las parejas para realizar casamientos, bautismos e incluso contar con su presencia en actos protocolares.
Fiel a la red social Facebook compartió hermosas postales de amaneceres riograndenses, los cuales retraba mientras caminaba en compañía de su perra. Pero no solo eso, también compartía decena de imágenes de los casamientos, bautismos y misas que oficiaba.
Era común verlo minutos antes de los casamientos afuera de la iglesia, parado con su túnica blanca, esperando a la novia para recibirla, a pesar de los fuertes vientos que caracterizan a esta ciudad fueguina, Juan Carlos nunca desistió de este noble gesto poco común.
Durante fin de año, el padre tuvo una hermosa idea, la cual quedó reflejada en uno de los muros del predio de la parroquia. Junto a la colaboración de un artista local y de otras personas concretó la realización de un mural con la imagen del Ara San Juan. Tan grande fue lo que hizo que la esposa de un marinero le agradeció la realización del mismo.
Pero como irse de Río Grande sin despedirse de la comunidad que lo albergo en su misión sacerdotal, en dialogo con Minuto Fueguino expresó “tengo sentimientos encontrados, pero yo tengo un socio, el cual me ha mandado a este lugar, mi socio que es Jesús me manda a misionar a otro lugar a través del ministerio. Humanamente por bienestar y comodidad me quedo acá, tengo muchos afectos muy maduros en la ciudad, pero yo tengo una misión y debo continuar con ella”.
“Yo acá estoy prestado por un tiempo, estuve prestado cinco años en Tierra del Fuego y dos en Rio Gallegos. Yo en el fondo tengo el deseo de volver a mi tierra, en la Parroquia donde voy no me conoce nadie, pero en lugares cercanos tengo muchos amigos. Yo estoy contento de volver” dijo Juan Carlos.
Para finalizar le pidió a la comunidad “seguir creciendo con la relación Jesús, porque él es el que salva, sigan madurando la fe, ya sea, yendo a misa, confesándose, vende cir a los hijos y la mesa”.
Hoy sábado 24 de febrero a las 20 horas el padre oficiará su última misa.
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