Un deportista de 37 años inició una travesía que lo llevará a recorrer a pie unos 35 mil kilómetros. Viaja con la consigna de dar a conocer la lengua de señas.
Juan Pablo Savonitti, es hijo de una persona sordomuda y de un hipoacúsico, Hace dos años, decidió emprender una travesía por el continente americano. La idea es unir Ushuaia con Alaska corriendo, para difundir la necesidad de la lengua de señas en la comunidad.
Se trata de una larga hazaña que lo llevará a recorrer 35 mil kilómetros, serían menos si tomaría una línea recta pero planea dedicarle trotes extras para visitar varias ciudades. Este deportista tiene 37 años, así que espera llegar a la meta para sus 40.
A sus ganas de hacer esta travesía le sumó una causa solidaria como la promoción y difusión de la lengua de señas con la intención de mejorar la integración entre la comunidad sordomuda y el resto del mundo.
“ Me pareció una linda causa para unir al proyecto porque crecí en ese ambiente y sé lo que significa”, explicó, emocionado.
Y en este largo viaje este deportista planifica usar cerca de 40 pares de zapatillas, aunque por ahora alterna entre los cinco que tiene.
En estos primeros seis meses corrió 7 horas por día, a unos 10 kilómetros por hora. Para su resguardo va con un chaleco de hidratación y un GPS que tiene un botón de emergencia y por el que lo pueden seguir en tiempo real a través de su página de internet.
Concientización
Si bien Neuquén no estaba en el trayecto marcado para la corrida, Juan Pablo decidió hacer un pequeño desvío para contactar a la importante comunidad sorda que la habita.
Este próximo viernes 28 de junio a las 14, en el CPEM N° 29 de San Martín al 5000, brindará una charla abierta y gratuita para todos los interesados en esta travesía.
“Voy a contarles porqué hago esto, les muestro imágenes de mi recorrido hasta acá y entro en aspectos técnicos de lo que es la lengua de señas, lo que es la comunidad sorda. Acerco a la comunidad oyente a la comunidad sorda. Porque hay mucha falta de información, se sabe poco. No se sabe por ejemplo que, si cruzas a Chile los sordos tienen su propia lengua, cada país tiene su lengua de señas”, explicó el maratonista.
Juan Pablo propone mostrar ejemplos de herramientas de inclusión que se pueden utilizar casi sin ningún costo.
Con este tipo de ayuda Juan Pablo resalta que no es que quiere dejar de lado la lengua de señas, sino dar más oportunidades.
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