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Interes General

Para muchos, la reunión familiar termina siendo un sufrimiento

\"Somos un familia grande: más de 25 primos, sumado a novias, novios y amigos. Lo peor es cuando llega el momento de decidir dónde se festeja. Mi madre siempre ofrece su casa porque es grande y entramos todos, pero cada año la tía Valeria se queja porque no vamos a la suya. ¿Alguna vez invitó o propuso su casa? No. Se queja por quejarse y el 24 a la noche siempre arranca con rispideces\", cuenta Pedro González.

\"A mi familia le cuesta mucho cambiar las tradiciones, es un problema. Toda la vida pasamos las fiestas alrededor de mis abuelos, y este año, que ya fallecieron los dos, nadie quiere pasar Navidad y Año Nuevo en Buenos Aires\", dice Aldana Romero. \"Todos se quieren escapar porque no se sienten cómodos pasando las fiestas sin ellos. Yo creo que podemos hacer algo distinto, que puede ser lindo y la podemos pasar bien igual\".

Sebastián Girona, piscólogo especialista en vínculos, explica que esta es una época del año en la que estamos más sensibilizados que de costumbre debido a los inevitables balances personales de diciembre. También, porque es un momento en el que se notan más la personas ausentes. \" Esa mayor sensibilidad aumenta las posibilidades de entrar en conflicto\".

Los cortocircuitos se pueden presentar por diversos motivos: quién pone la casa o quien no la ofrece nunca, la organización de la comida, a quiénes se invita y la desigualdad de los esfuerzos. En la familia de Aldana cada uno lleva lo que le parece, sin consultar. O ponen consignas mínimas que nadie respeta. \"El año pasado acordamos hacer un almuerzo de Navidad sin platos, con preparaciones frías. El tío encargado de las bebidas cayó a las 9 de la mañana del 25 de diciembre con un lechón para cocinar. Tuvimos que hacer malabares para conseguir gaseosas en Navidad\".

Para Esteban Yacobazzi lo peor se desencadena cuando comienza el momento de las fotos: \"Llega el 24 a la noche y a las madres y abuelas les agarra la locura por las fotos. \"Ponete aca, chiquito\", \"Ahora una sin tu novia, que no sabemos cuanto vas a durar con esta\" y frases similares que ponen a todos incómodos. ¿Por qué la desesperación? Tuvimos todo el año para sacarnos fotos\".

Girona cree que en el fondo la mayoría de los conflictos están relacionados directa o indirectamente con conflictos de poder.

Andrea Rosa fue madre por primera vez hace unos meses. Por primera vez también va a compartir la cena del 31 con sus papás y sus suegros. \" Ellos quieren que lo pasemos en su country y mi mamá quiere que la cena sea en su casa. Cada una me llama por teléfono para que convenza a la otra. El tema de la comida también es complicado porque comemos muy diferente. Mi mamá, que cocina muy elaborado, le dice a mi suegra: estoy pensando hacer una sopa fría de melón y palta, y mi suegro podría vivir a milanesa con papafritas. Todavía no se decidió el lugar ni la comida. Las fiestas cada vez me dan más fiaca\".

Para la doctora Mónica Cruppi, psicóloga y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, las fiestas suponen un verdadero cotillón emocional. \"En las fiestas de fin de año se mezclan muchas sensaciones: la alegría, la nostalgia, la esperanza, la ternura, el sufrimiento, la rabia, entre otras. La angustia hacen su gran despliegue convulsionando a muchos, en un período de mucha sensibilidad. Surge la necesidad de ver a los amigos, de reconciliarse con los que están enemistados y se recuerda a los seres queridos que ya no están. Es por eso que para muchos las fiestas de fin de año, lejos de ser una celebración, se convierten en una verdadera pesadilla\".

Según la doctora, en estas fechas resurgen muchas situaciones: los conflictos familiares, el recuerdo doloroso de haber pasado fechas similares de una manera angustiante, la pérdida de los seres queridos, el tema del paso del tiempo y el balance del término del año.

Política no

\"En mi familia se han peleado tanto por política que los tuve que convencer para que nos juntemos en Navidad\", cuenta Martina Ismael. Y propuso una lista de temas que no se pueden tocar en la mesa familiar. \"Ahora se ríen de que Martina no nos deja hablar. Más vale, porque si no todos la pasamos mal\".

Para Sergio Sinay, narrador y ensayista, los conflictos no se dan en diciembre, sino que emergen en las fiestas, pero se cocinan a fuego lento durante el año o durante años. \"Lo que ocurre es que, al haber ido perdiendo su sentido más profundo y espiritual, las fiestas se convirtieron en una competición consumista en la que cada uno trata de aparentar más que el otro y, también, en una incitación a la alegría maniática y al amor universal (una abstracción imposible, porque el amor es una construcción que se hace día a día y cuerpo a cuerpo). Esto crea una tensión adicional, a menudo insostenible. Durante el resto del año la gente se reúne menos, puede evitarse y encuentra modos de disimular los conflictos no resueltos. Durante las fiestas, al calor del estrés acumulado en el año y de las diversas presiones, ya no hay forma de disimular\"

¿Hay forma de evitar los conflictos? Para Sinay, la principal forma de eludirlos es hablar de lo que hay que hablar, planteando argumentos y los motivos del malestar. \"Debería ser una conversación respetuosa, con intención de escuchar. Por lo tanto, no puede darse en medio de la batalla. Tiene que ocurrir antes, durante el año, eligiendo un momento y un lugar propicio. Se trata de dejar prejuicios a un lado (todo un desafío) y, repitámoslo, escuchar al otro. Sobre todo si queremos ser escuchados. También importa la intención de llegar a un acuerdo. Acuerdo significa que si uno dice negro y el otro dice blanco, encuentren un tono de gris. Hay miles de tonos de gris entre el negro y el blanco y es de gente inteligente encontrarlos. Hablamos, claro, de inteligencia emocional. Seguir en la eterna pelea revela, por el contrario, analfabetismo emocional\".

Consejos para una fiesta en paz

Algunas recomendaciones de la doctora Mónica Cruppi:

tomar conciencia de que las fiestas pueden generar estrés

tener en claro qué cosas nos producen este malestar

decidir pasar las fiestas de la mejor manera posible evitando exigencias y presiones

ponerse en contacto con los afectos y valores genuinos que tenemos

cuidarse en el caso de sentirse angustiado o deprimido y de ser necesario buscar ayuda profesional

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