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Malvinas

La historia del cementerio argentino en las islas Malvinas

En 1832 terminó la Guerra de Malvinas, pero la paz no llegaría hasta mucho tiempo después para los familiares de los veteranos.

El ejército inglés envió al oficial Geoffrey Cardozo, de 32 años, a colaborar con las tropas que quedaron en Malvinas. SIn embargo, se encontró con algo inesperado: los cuerpos argentinos seguían esparcidos en el campo de batalla.

Fue entonces que le encomendaron hacer un cementerio.

“Ejerciendo un oficio fúnebre para el que no tenía entrenamiento, recogió cadáveres insepultos, exhumó los sepultados, revisó uniformes buscando documentos, carnets, placas identificatorias: los rastros de la identidad esquiva. Logró reunir 230 cuerpos, pero 122 de ellos –restos mudos, sin placas ni documentación– quedaron sin identificar. Los trasladó al cementerio. Los envolvió en tres bolsas, y en la última escribió con tinta indeleble el nombre del sitio donde habían sido encontrados”.

Así comienza "La Otra Guerra", el libro de Leila Guerriero que narra los esfuerzos, exitosos y recientes, por restituir una memoria opacada por la inacción institucional, el orgullo nacionalista y la sombra de la dictadura.

El trabajo de Cardozo llegó al Gobierno argentino. Sin embargo los documentos con las identificaciones de los caídos no se hicieron públicos ni se dieron a conocer a los familiares de los caídos. Durante años, quedaron en el anonimato.

"Terminó la guerra y toda esa semana algunos tíos fueron a averiguar a La Plata. Pero nadie te sabía decir nada. Cuando llegaban los colectivos trayendo a los soldados íbamos a buscarlo. Mirábamos los noticieros buscando la cara. Al final, alguien fue a avisar a la casa de mis abuelos y mandaron a unos vecinos a avisarme. Pero me enteré cómo había muerto veinticinco años después, en 2007.

Un excombatiente me buscó durante años, vino y me contó. Mi hermano estaba en el casino de suboficiales, en la parte de cocina. Justo había entrado para hacer la guardia. Y pasa un avión y cae una bomba. Se le cayó el techo encima y murió", cuenta uno de los testimonios del libro.

Más allá del conflicto bélico, la obra nos habla de la necesidad de paz que sólo pueden conseguir los familiares cuando conocen la historia completa. Allí es cuando verdaderamente termina la guerra.

Por qué leerlo

“La Otra Guerra” cuenta la historia de las batallas que pelearon los familiares de los combatientes caídos en Malvinas para honrar la memoria de los héroes, cerrar etapas y obtener una paz, tan necesaria, para sus vidas.

Un libro corto, preciso, ágil y devastador que profundiza la herida abierta que quedó después de la guerra de Malvinas. El destrato y el dolor de quienes esperaban, aun sabiendo que sus familiares estaban muertos y cómo la reparación puede llegar de las formas más insólitas.

Sobre la autora

Leila Guerriero es periodista en diversos medios de América Latina y España, como La Nación y Rolling Stone, de la Argentina; El País, de España; Gatopardo, de México, y El Mercurio, de Chile.

Es editora para América Latina de la revista mexicana Gatopardo. Recibió, entre otros, el Premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y el Premio Internacional Manuel Vázquez Montalbán.

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