Para miles de personas, 2025 no fue solo un año más: fue el momento en que una llamada, una operación y un gesto solidario cambiaron su destino. Argentina alcanzó el mayor número de donaciones y trasplantes de su historia, convirtiendo al sistema de salud en una verdadera red de esperanza.
Detrás de cada procedimiento hay historias de espera, de tratamientos interminables y de familias que sostuvieron durante años la incertidumbre. El récord alcanzado permitió que muchas de esas historias encontraran finalmente un final distinto: volver a respirar sin asistencia, dejar la diálisis, recuperar una vida cotidiana.
Este logro fue posible gracias a una sociedad cada vez más comprometida con la donación, a equipos médicos altamente capacitados y a un sistema que mejoró su organización y su capacidad de respuesta.
También hay otro costado, silencioso y profundamente humano: familias que, en medio del dolor, eligieron donar y permitir que otras personas siguieran viviendo. En cada trasplante hay una pérdida, pero también una continuidad.
El desafío ahora es seguir ampliando esta red solidaria para que ninguna persona quede esperando más tiempo del necesario.
Compartinos tu opinión