Viajar con animales de compañía se volvió cada vez más habitual, pero no siempre se tienen en cuenta los cuidados básicos que garantizan un trayecto tranquilo tanto para las personas como para las mascotas. Desde la forma de hidratarlos hasta la ventilación del vehículo, pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia en la experiencia del viaje.
Uno de los riesgos más subestimados es el calor dentro del auto. Aunque el vehículo esté a la sombra o las ventanillas entreabiertas, la temperatura interna puede elevarse rápidamente y provocar un golpe de calor. Por eso, nunca se debe dejar a un perro o un gato solo dentro del automóvil, ni siquiera por unos minutos.
La climatización también requiere atención. Los especialistas aconsejan no abusar del aire acondicionado y mantener una temperatura templada alrededor de los 22 grados para evitar cambios bruscos al bajar del vehículo, sobre todo en destinos con altas temperaturas.
Durante el trayecto, es importante que el animal viaje correctamente ubicado y ventilado, pero sin exponerse al viento directo. Sacar la cabeza por la ventanilla, una imagen común en perros, puede resultar peligrosa: el flujo de aire puede causar irritaciones en los ojos, problemas en los oídos o incluso lesiones por el impacto de partículas u objetos.
La planificación de las paradas es otro aspecto clave. Se recomienda detenerse cada dos horas en espacios seguros, preferentemente con sombra, para que la mascota pueda bajar, estirarse y hacer sus necesidades. En todos los casos debe estar sujeta con correa, ya que un ruido fuerte o el movimiento de otros vehículos puede asustarla y hacer que corra hacia la ruta.
En cuanto a la alimentación, lo ideal es evitar darle comida en las horas previas al viaje. Alimentar al animal entre tres y cuatro horas antes ayuda a prevenir náuseas y vómitos asociados al movimiento. El agua, en cambio, debe ofrecerse de manera frecuente pero en pequeñas cantidades para mantener la hidratación sin generar malestar.
Con una preparación mínima y prestando atención a estos puntos, el viaje puede convertirse en una experiencia agradable para todos. Cuidar el bienestar de perros y gatos en la ruta no solo reduce el estrés, sino que también evita situaciones de riesgo que pueden arruinar las vacaciones antes de empezar.
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