En la segunda jornada del juicio por el homicidio de Alexis Baciocchi, el Tribunal escuchó en primer término a tres integrantes de la División Policía Científica, quienes durante más de dos horas realizaron una exposición detallada, técnica y exhaustiva sobre el estado en que fue hallada la vivienda de la víctima y la reconstrucción de la mecánica del crimen.
El relato pericial permitió reconstruir un hecho de extrema violencia, con un despliegue de agresiones que se extendieron por distintos sectores de la casa, dejando un escenario cargado de sangre, objetos utilizados como armas y claros signos de una lucha intensa.
Desde el inicio, los especialistas dejaron en claro que no se trató de un ataque simple ni lineal. Por el contrario, todo indica que hubo desplazamientos, forcejeos y múltiples momentos de agresión dentro del mismo domicilio.
El ingreso: sin signos de violencia externa, pero con rastros desde el exterior
Uno de los primeros datos relevantes fue que la vivienda no presentaba signos de ingreso forzado. La puerta principal no tenía roturas ni daños visibles desde el exterior. Sin embargo, sí se detectaron manchas de sangre en el picaporte, el marco y sectores cercanos, lo que indicaba que el episodio ya había dejado huellas en ese punto.En el exterior del domicilio, los peritos hallaron manchas hemáticas sobre el pasillo de cemento que conduce a la puerta de acceso, además de un teléfono celular y huellas compatibles con desplazamientos o resbalones.
Estos primeros indicios ya mostraban que el hecho no se limitó al interior, sino que tuvo manifestaciones desde el ingreso mismo a la vivienda.
Un interior completamente alterado: sangre, objetos caídos y signos de violencia
Al ingresar a la casa, los especialistas describieron un escenario impactante. La sangre estaba presente en prácticamente todos los ambientes vinculados al recorrido del hecho, pero con una particularidad clave: la mayor parte se encontraba en el piso y en sectores bajos de las paredes.Este dato técnico fue determinante para la interpretación de lo ocurrido.
La distribución de la sangre indicaba que la víctima no se encontraba de pie, sino en posiciones bajas como sentado, arrodillado o incluso recostado.A esto se sumaba el desorden generalizado. Se encontraron botellas rotas, líquidos derramados —incluyendo lavandina—, muebles desplazados y un estante completamente caído, con productos aplastados en el suelo. Todo esto reforzaba la idea de un episodio con gran dinamismo y violencia.
Además, se detectaron pelos de un perro en distintos sectores, lo que fue incorporado como parte del relevamiento, aunque sin incidencia directa en la mecánica del hecho.
La cocina: el epicentro de la violencia
El sector más comprometido de la vivienda fue la cocina. Allí se concentró la mayor cantidad de indicios y elementos utilizados durante la agresión.Los peritos describieron la presencia de varios cuchillos, algunos de ellos con las hojas separadas de los mangos, otros visiblemente curvados por la fuerza ejercida. También se encontraron un martillo y destornilladores con restos de sangre, además de objetos manipulados con manos ensangrentadas.
El análisis de ADN realizado sobre estos elementos fue clave para la investigación. En varios de ellos se detectaron perfiles genéticos tanto de la víctima como de la imputada, lo que permitió establecer contacto directo de ambos con las armas.
“Eso significa que ambos manipularon esos elementos y que había sangre de los dos”Este punto fue central, ya que demuestra una interacción directa en el contexto de la agresión.
Los peritos también explicaron que algunas hojas de cuchillo presentaban deformaciones importantes, lo que podría atribuirse a la fuerza aplicada durante los ataques.
La escalera: un escenario clave del ataque
Otro de los sectores fundamentales para la reconstrucción fue la escalera de la vivienda. Allí se observaron patrones de sangre completamente distintos a los de la cocina.En este caso, las manchas no solo estaban en los escalones, sino también en sectores altos de las paredes. Esto permitió inferir que en ese lugar la víctima sí estuvo de pie en algún momento mientras sangraba.
Las marcas de escurrimiento, salpicaduras y contacto indicaban que hubo apoyos del cuerpo, desplazamientos y pérdida de estabilidad.
Además, se detectaron huellas de pisadas con sangre y rastros compatibles con movimiento en plena agresión.
Una lucha violenta y sostenida
Uno de los aspectos más contundentes del informe fue la confirmación de que existió un forcejeo intenso.“Hubo mucho forcejeo, mucho movimiento… no fue un hecho estático”Esta afirmación se sostuvo en la distribución de las manchas, la variedad de patrones hemáticos y el estado general del lugar.
Los especialistas explicaron que las manchas dinámicas —producto del movimiento de una fuente sangrante— evidencian que la víctima intentó defenderse o desplazarse mientras era atacada.
También se registraron manchas de contacto, lo que indica que partes del cuerpo ensangrentadas se apoyaron contra paredes u objetos, y manchas de escurrimiento, generadas por la acumulación de sangre que luego desciende por gravedad.
La mecánica del crimen: múltiples ataques y desplazamientos
A partir de todos los indicios recolectados, la Policía Científica elaboró una hipótesis sobre cómo se desarrollaron los hechos.Se indicó que la víctima ingresó a la vivienda junto a la imputada y que, en un momento posterior, comenzó la agresión con armas blancas. Estas armas habrían sido llevadas previamente al lugar.
El ataque no ocurrió en un único punto. Por el contrario, se desarrolló en distintos sectores de la casa, principalmente entre la cocina y la escalera.
Las lesiones fueron múltiples, mayormente punzocortantes y en muchos casos ubicadas en la espalda, lo que refuerza la hipótesis de ataques por detrás en diferentes momentos.
Los peritos explicaron que no se puede determinar con certeza dónde comenzó la agresión, debido a la gran cantidad de sangre y la dinámica del hecho. Sin embargo, sí pudieron establecer que hubo una secuencia de movimientos, caídas y reanudación de ataques.
En un momento, la víctima habría permanecido en la escalera, donde se generaron acumulaciones de sangre, lo que indica que estuvo allí durante un tiempo mientras sangraba activamente.
Luego, habría sido desplazada o habría caído hacia otros sectores, continuando allí la agresión.
También se mencionó que durante el episodio se produjo una mordedura en una de las piernas de la víctima, lo que evidencia aún más el nivel de confrontación física.
La causa de muerte
Finalmente, los peritos indicaron que la muerte se produjo por una insuficiencia respiratoria aguda, producto de un hemotórax bilateral masivo, es decir, una acumulación de sangre en los pulmones, acompañada de una hemorragia severa que derivó en el colapso del organismo.
Un escenario que habla por sí solo
La exposición de Policía Científica dejó al descubierto una escena que, según los propios peritos, refleja un hecho altamente violento, con múltiples agresiones, utilización de varios elementos como armas y una clara situación de lucha.El recorrido de la sangre, la ubicación de los objetos y los resultados de ADN permitieron reconstruir un episodio complejo, prolongado y con un alto grado de violencia dentro de la vivienda de la víctima.
La declaración de los especialistas fue clave para el avance del juicio, aportando una base técnica sólida para entender qué ocurrió en el interior de la casa de Alexis aquella noche.
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