El movimiento turístico fue sostenido en toda la provincia, con Ushuaia como principal destino, donde la ocupación hotelera alcanzó el 75%. También se evidenció una importante circulación en Río Grande y un creciente interés por Tolhuin, especialmente para actividades vinculadas a la naturaleza.
A diferencia de otros puntos turísticos del país, donde predominaron escapadas breves y de cercanía, quienes eligieron el sur optaron por extender su estadía. Según datos nacionales, el promedio de permanencia en Argentina fue de apenas 2,2 noches, condicionado principalmente por el contexto económico. Sin embargo, en la isla ese número se duplicó, marcando una tendencia diferencial.
El informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa indicó que el impacto económico total superó los 231.000 millones de pesos, con más de un millón de personas movilizadas en todo el país. Aun así, el gasto diario individual registró una caída del 7% en comparación con el fin de semana de Carnaval.
En este escenario, la propuesta fueguina logró posicionarse como una alternativa atractiva, combinando paisajes naturales con actividades culturales, muchas de ellas gratuitas en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Las condiciones climáticas, con jornadas de sol intercaladas con ráfagas de viento, no impidieron el normal desarrollo de las actividades en circuitos gastronómicos y espacios recreativos. Además, se destacó la presencia de turistas extranjeros, un factor clave en la dinámica económica local, impulsado por el movimiento del puerto y el aeropuerto internacional.
Este fin de semana largo funcionó como anticipo de lo que podría ocurrir en Semana Santa, mostrando una demanda equilibrada y sin saturación de destinos. En ese contexto, Tierra del Fuego se consolidó como uno de los puntos más elegidos de la Patagonia, superando incluso a destinos tradicionales como Mar del Plata o las sierras de Córdoba.
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