Marcelo Stancanelli, un exguardaparque nacional de 49 años que vive en Cosquín, logró concretar uno de los desafíos más duros de la natación en aguas abiertas: cruzar el Canal Beagle de ida y vuelta, en un contexto marcado por el frío extremo, el viento y las corrientes del extremo sur del país. La travesía implicó recorrer unos 1.500 metros hacia Chile y otros 1.500 de regreso a la Argentina, en aguas de apenas 8 grados.
La hazaña se completó el 10 de enero, en una jornada que comenzó con buenas condiciones climáticas, aunque el regreso se volvió mucho más exigente. Según relató, la ida le demandó 28 minutos, mientras que la vuelta, afectada por el aumento del viento, el oleaje y la corriente, se extendió durante 41 minutos. En total, selló en poco más de una hora una travesía que muy pocas personas en el mundo consiguieron completar.
Detrás de ese objetivo hubo meses de preparación. La decisión de encarar el cruce terminó de madurar en marzo de 2025, luego de participar en una travesía de 20 kilómetros en el río Santa Cruz, realizada en homenaje a los héroes del ARA San Juan. Esa experiencia, también en aguas heladas, le sirvió como una prueba determinante para medir su respuesta física y mental frente a temperaturas extremas.
Desde entonces, profundizó su rutina de entrenamiento entre pileta, gimnasio, alimentación controlada y competencias en aguas abiertas en distintas provincias. También organizó por su cuenta gran parte del operativo que exigía la travesía, incluyendo traslados, alojamiento, asistencia médica, acompañamiento en kayak y cobertura fotográfica. Buena parte de esos costos fueron afrontados con recursos propios y con el apoyo de algunos patrocinadores.
Su vínculo con la natación comenzó muchos años antes, cuando trabajaba como guardaparque en el Parque Nacional Lanín. En aquel entonces, una experiencia fallida intentando cruzar a nado un corto tramo de lago despertó en él la necesidad de superarse. A partir de ese momento empezó a tomar clases, dejó de fumar y fue construyendo un recorrido que lo llevó a competir en distintos puntos del país.
Lejos de conformarse con lo conseguido, Stancanelli ya piensa en nuevos retos. Entre sus próximos objetivos aparecen travesías de gran exigencia como el estrecho de San Carlos, en Malvinas, el estrecho de Magallanes, el Río de la Plata, la histórica prueba Santa Fe-Coronda y hasta el Canal de la Mancha. Mientras busca apoyo para esas metas, sostiene una idea que resume su historia: nunca es tarde para empezar ni para perseguir los sueños.
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