El artista ushuaiense José Luis Miralles participó recientemente de la Bienal Sur, uno de los eventos de arte contemporáneo más relevantes del país, organizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Su obra Desierto fue expuesta en el Centro de Arte de la Universidad de La Plata, dentro del marco de esta muestra internacional que reúne a creadores de distintos puntos del mundo.
Miralles presentó un montaje audiovisual compuesto por cinco pantallas que relatan un viaje por la estepa patagónica, paisaje que el artista recorre año a año y que, según explicó, se transformó en una fuente de aprendizaje y de exploración interior.
“La estepa tiene un lenguaje propio, puede aceptarte o expulsarte. Para mí fue una enseñanza enorme: escuchar, vivenciar y entender esas fuerzas que no siempre vemos. De ahí surgió Desierto”, contó.
El vínculo del artista con el territorio se entrelaza también con lo emocional y lo social. Recordó que su mirada sobre el arte cambió profundamente a partir de la represión de la marcha de Continental, donde fue asesinado el obrero Víctor Choque en 1995. “Yo antes era un pintor más técnico, buscaba el paisaje y la forma. Pero después de ese hecho ya no importaba lo lindo, importaba señalar lo que estaba pasando. Desde entonces construyo ficciones tomadas de la realidad”, relató.
Respecto al presente del arte en la Argentina, Miralles señaló que conviven dos caminos: el de las bienales, espacios de reflexión y enseñanza, y el de las ferias comerciales. “Ambos son necesarios: el artista vive de su producción, pero también debe señalar, transmitir, captar lo que ocurre en su tiempo”, subrayó. En ese sentido, valoró la potencia de los movimientos alternativos que surgen en contextos de crisis: “De abajo aparece un under muy fuerte, y de ahí salen obras intensas”.
Tras jubilarse de su trabajo formal, Miralles aseguró que vive una nueva etapa en la que podrá dedicarse de lleno a la creación. “Como artista uno es una antena, y eso no se pierde. Voy a seguir trabajando hasta el último suspiro”, afirmó.
Consultado sobre el consejo que daría a las nuevas generaciones de artistas, fue claro: “Que no caigan en la mentira del arte. Hay que disolver esas falsedades y conectarse con el autoconocimiento. El arte es un lenguaje poderoso, te permite expresar absolutamente todo lo que quieras”.
La obra Desierto, que continúa en desarrollo, combina video, fotografía y cajas de luz. Miralles espera en el futuro poder exponerla en su totalidad: “Todos los años vuelvo a la estepa, siempre descubro algo nuevo. Es un camino que no se termina”.
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