La situación en la empresa Aires del Sur continúa agravándose y mantiene en vilo a más de 140 trabajadores. Así lo expresó Maximiliano Darío Uriona, delegado de las trabajadoras y los trabajadores, en diálogo con Minuto Fueguino, donde confirmó que desde el cambio de titularidad en noviembre la fábrica quedó prácticamente paralizada y sin certezas.
Uriona explicó que, tras la venta de la planta, “nos prometieron gloria y producción”, pero el panorama actual es alarmante: “Hoy el resultado es no tenemos sueldo, no tenemos continuidad y no sabemos si vamos a ser indemnizados, despedidos o qué va a pasar”.
Según detalló, la empresa solo abonó un 25% del salario de enero gracias a la intervención del sindicato, mientras que en febrero los trabajadores recibieron apenas “80.000 pesos pertenecientes a enero y nada más. Eso es lo único que tenemos hasta ahora en el bolsillo”. Además, denunció que tampoco se pagó un premio acordado, lo que terminó de detonar el conflicto.
El delegado indicó que la producción está suspendida desde el 2 de febrero y que todavía no hay fecha cierta de regreso: “No sabemos con seguridad si vamos a ingresar, pero no porque los trabajadores no quieran. Los trabajadores tenemos una cabeza que tenemos que entrar porque la única forma de proteger nuestro puesto de trabajo es dentro de la fábrica”.
Uriona remarcó que el problema combina varios factores: falta de mercado interno, ausencia de crédito y un contexto nacional que golpea de lleno a la industria. En ese marco, advirtió que la reforma laboral también impactaría negativamente sobre empleados con mucha antigüedad: “El promedio en la planta es de 10 años, lo cual nos hace perder un montón de plata a los trabajadores”.
A esto se suma la falta de respuestas de los nuevos dueños. “Todos los días escuchamos ‘estamos en reunión’, pero no más que eso”, señaló, y agregó que la empresa ni siquiera se presentó a la última audiencia en el Ministerio de Trabajo, limitándose a enviar un escrito donde informó que no tiene liquidez.
La planta atraviesa un escenario que ya se percibe como posible quiebra. “Es feo cuando te toca y es mucho más feo cuando no tenés para poder cubrir tu obligación”, expresó Uriona, quien también describió el impacto social del conflicto: “Cuando ya no tenés para comer, cuando el alquiler te vence, cuando las tarjetas te llaman, ahí empieza la desesperación”.
Finalmente, apuntó contra la empresa y el contexto político nacional como responsables de la crisis: “Vamos a ser culpables a los verdaderos culpables, tanto la empresa como los libertarios que produjeron este escenario antiindustrial”.
Mientras tanto, más de 140 familias —entre personal efectivo, contratados y fuera de convenio— continúan esperando una definición que les permita cobrar lo adeudado o, al menos, conocer cuál será el futuro de la planta.
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