Tres abuelos mayores de 80 años fueron robados y estafados por una delincuente que se hizo pasar por médica de una clínica privada. Se llevó un colchón sin pagar, dinero prestado y por último les robó los ahorros en ausencia delos octogenarios. En cuestión de 10 días, la delincuente abusó de la hospitalidad de los tres moradores de la casa y se llevó el poco dinero que allí había.
Abuelos mayores de 80 años radicaron una denuncia policial luego de ser víctimas de robo y estafa por parte de una mujer que les hizo el cuento del tío. El pasado viernes realizaron esta presentación con la intención de que “no le suceda a nadie más” reconociendo una pérdida de más de 4500 pesos, siendo parte en efectivo y otra por la venta de un colchón que nunca pagó la delincuente.
La situación comenzó hace dos semanas cuando una mujer que se identificó como Mabel Nazar, ingresó a la vivienda de Rivadavia 1635, con la supuesta finalidad de comprar una planta, dado que los octogenarios subsisten mediante la venta de plantines. Esta persona inició una amena conversación con la mujer de la casa, quien fiel a su espíritu solidario, se prestó al diálogo.
La malviviente aprovechó la situación para intentar ganarse la confianza de los habitantes de la vivienda, la señora Tránsito Estefó de 83 años, su hermano Carlos Estefó de 85 y Ángel Gallardo de 87, esposo de la mujer.
A lo largo de los siguientes días la estafadora se presentó como médica del CEMEP, realizando distintos planteos de necesidad bajo el compromiso de pagar sus deudas. Así se llevó un colchón sin usar que iba a pagar “cuando cobre el sueldo la próxima semana”. Pidió prestado 800 pesos por algunas necesidades inmediatas que planteó Mabel Nazar.
Con el correr de los días la mujer se ganó totalmente la confianza de los dueños de casa, quienes no tienen grandes posesiones en la vivienda, siendo mayormente ricos en afecto y solidaridad que en cuestiones materiales.
El pasado miércoles, la señora Tránsito debió realizar algunos trámites por lo que se ausentó de la casa, dejando a cargo de la misma a la supuesta médica. Grande fue su sorpresa cuando retornó, encontrando una pequeña cajita metálica forzada, y sin sus ahorros en el interior. En su mayoría constituidos por dinero chileno, siendo la pensión que cobra uno de los octogenarios. Luego se percataron del faltante de 500 pesos del bolsillo de Carlos (85) quien además es ciego, y con quien solía sentarse a dialogar avivadamente la estafadora.
Luego de esto, se dirigieron al domicilio de la ladrona, enterándose que no era su lugar de residencia, y luego hasta el CEMEP donde resultó ser una completa desconocida.
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