El presidente de la Cámara de Comercio de Ushuaia, Ángelo Querciali, expuso un panorama desolador en la capital fueguina, con muchos comercios cerrados y otros que van por el mismo camino, en un contexto de recesión que no cede.
“Apostamos a que este semestre iba a cambiar, pero sigue igual o peor que el año pasado”, dijo a Radio Provincia.
A la merma del poder adquisitivo general, se suma “la situación crítica de las fábricas”, que también golpea a Ushuaia. “La situación está empeorando y los costos operativos siguen subiendo permanentemente. Se hace imposible operar en forma positiva para cualquier empresa, por más grande o chica que sea”, expuso.
Consultado sobre las ventas por el día del Padre, cuando normalmente repuntan, aclaró que necesitaría un poco más de tiempo para hablar con el resto de los comerciantes, pero estimó que “tomando jueves, viernes y sábado, hubo entre un 7 u 8 por ciento de aumento nominal. Nos sorprendió pero también fue en base al descuento proporcionado que se dio, tratando de conseguir liquidez para mantener el negocio funcionando”.
“En lo que va del año, la caída de facturación es tremenda y todo el mundo se da cuenta porque hay ofertas importantes y de alguna manera hay que atraer la venta”, sostuvo.
“La gente no puede consumir porque el salario no alcanza, los gastos han subido, en luz, agua, alquileres, medicina, en lo primordial que no se puede cortar de los gastos familiares diarios, y absorben la gran mayoría de los ingresos. Todo lo que es secundario se reduce a la mínima expresión dentro de la economía familiar, y es más que entendible. La situación está complicada en el rubro que sea. Si bien la Cámara puede llevar adelante algunas acciones, estamos esperando porque el contexto es nacional. Uno busca estrategias, pero duran un tiempo porque después esos recursos se acaban cuando la economía no funciona”, expresó.
La realidad muestra una Ushuaia con locales vacíos en pleno centro de la ciudad. “El termómetro fue siempre la avenida San Martín porque hay pocos locales y cuesta conseguirlos. Hay que esperar que se desocupe alguno; pero ahora se empieza a ver la cantidad de locales adyacentes a San Martín, en Maipú, Deloqui, Gobernador Paz y las transversales, y hay muchos locales vacíos”, dijo.
Y remarcó que no sólo han quedado desocupados los trabajadores, sino también los dueños: “El dueño también está desocupado, no solamente el empleado, porque el dueño que cerró su emprendimiento también lo está. Si no pudo sostener el negocio con su hijo o con su mujer, después de reducir al mínimo los empleados, él también pasó a la lista de los que no tienen ingresos en este momento y tienen que hacer frente todos los días a la canasta básica y las cuestiones familiares que todo el mundo tiene”, sostuvo.
En este escenario, cuestionó la falta de reacción del Estado, en todos sus niveles. “Lo que yo no veo es que el gobierno nacional o provincial tengan una forma de reactivar la economía, ni tampoco que reduzcan los costos operativos de las empresas, las cargas sociales, los impuestos, los servicios. La verdad que para contratar hoy un empleado hay que tener los números muy claros, porque hay que hacerle frente después a la obligación. No veo que el Estado se haya puesto a rever eso, y la verdad es un país caro de operar. Todo se paga el doble, el triple, y no nos hemos sentado a sincerarnos y ser más eficientes”, manifestó.
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