A seis meses del grave accidente que sufrió Martín Thompson durante la 50° edición del Gran Premio de la Hermandad, su familia continúa acompañando un proceso de recuperación largo y complejo, pero marcado por pequeños avances que renuevan la esperanza. Actualmente, Martín permanece internado en la clínica Imar de La Plata, donde atraviesa una etapa de rehabilitación neurológica intensiva.
Su hermana Jéssica relató que el camino no es rápido, aunque muestra señales alentadoras. “Hace dos días se cumplieron seis meses del accidente. Tincho viene avanzando lento, pero a paso firme y seguro”, expresó, y explicó que los tiempos neurológicos requieren paciencia: “Todos los procesos de rehabilitación que tienen que ver con lo neurológico nos explicaron, tanto acá en Río Grande como allá en La Plata, que son muy lentos. Un cerebro, tras un golpe como el que recibió Tincho, demora un año en desinflamarse. Por lo tanto, el proceso va a ser largo”.
Sobre su estado actual, precisó que Martín se encuentra en vigilia: “Eso significa que no está en coma, sino en estado de vigilia; no está despierto. Así nos describen el estado en el que está él”. También detalló el abordaje médico que recibe: “Su tratamiento es con kinesiólogos, fonoaudiólogos, tiene terapista ocupacional. Lo ha visto el neurólogo, por supuesto. Quisiéramos que lo vea más continuo, pero es nuevo en la clínica y lleva sus tiempos administrativos”.
Uno de los avances más importantes es que ya no depende de asistencia mecánica para respirar. “Él ya salió de acá libre de ayuda mecánica, tanto para su corazón como para sus pulmones. Respira por sí solo, tiene traqueotomía desde la terapia intensiva, y es lo único que tiene conectado, además de su alimentación por botón gástrico”, explicó Jéssica. Recordó además los primeros momentos tras el accidente: “Desde el minuto cero no le daban ni 24 horas de vida”, y destacó el acompañamiento permanente de la familia: “Mi mamá está firme desde el minuto cero, junto con mi hermana. Y vamos rotando otros familiares y amigos, yendo y viniendo en la medida de lo posible”.
Martín permanece en una sala común, mientras sus allegados mantienen un diálogo constante con el equipo médico. “Como en todos lados hay cuestiones a mejorar y a conversar, que es lo que estamos haciendo todo el tiempo, pidiendo reuniones y haciéndolo de la forma más formal posible, sin herir susceptibilidades. Hay cosas que nos gustaría que fueran mejores”, señaló.
Respecto a los tiempos de recuperación, fue clara: “Nosotros vamos a darle todo el tiempo que Tincho necesite, sin apuro. Sabemos que va a despertar de un día para el otro y que va a estar todo bien”. En paralelo, destacó el apoyo recibido por parte del ambiente del automovilismo: “Ese dinero lo terminamos de cobrar hace una semana. Era un monto elevado y no se podía hacer en un solo movimiento. Es lo que hoy sostiene económicamente a mi mamá y mi hermana allá. Nada más que agradecidos con todos los pilotos por su gesto”.
Para la familia, cada progreso es motivo de celebración. “Quizás desde el lado médico nos van calmando, pero uno ve un pestañeo diferente y ya hacemos una fiesta. Que hoy pueda asistir a un gimnasio, con todas las precauciones que implica trasladarlo, es un montón para nosotros. Están haciendo electrodos para intentar recuperar su masa muscular. Para nosotros es muchísimo”.
Jéssica contó que la última vez que pudo verlo fue en enero y que ya está organizando un nuevo viaje para marzo. También valoró la llegada reciente de su sobrina a La Plata, un fuerte impulso anímico para su madre, que acompaña a Martín día a día.
Finalmente, reconoció lo difícil que resulta responder permanentemente a las consultas de vecinos y conocidos, pero remarcó el mensaje central que quieren transmitir: “Sé que mucha gente quiere saber y es difícil salir a la calle y que todos te pregunten. Pero lo importante es que sepan eso, que Tincho está avanzando, que tiene muchas ganas de vivir y que va a salir adelante”.
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