Juan Carlos Duarte, socio de la empresa, y su cuñado Roberto Daniels, apoderado, visitaron los estudios de Radio Universidad para contar en detalle el emprendimiento que lanza su primera producción en dos meses, ciento por ciento fueguino, y permitirá abaratar los costos de construcción, mejorar su calidad, y dar trabajo genuino.
Se trata de la fábrica de ladrillos Tanu, denominada así en honor a un espíritu selknam que proviene de la arcilla colorada, parte de la materia prima utilizada en la elaboración del producto.
Daniels contó que El Dorado SRL “es una empresa familiar que tiene una historia de muchos años y comenzó con el padre de Juan Carlos Duarte. Empezamos a ver qué más se podía producir con los recursos genuinos de la provincia”, dijo del puntapié para este desafío de fabricar ladrillos, bloques cerámicos e incluso tejas, con arcillas de Tierra del Fuego.
Duarte tiene una historia en la provincia que empezó “hace casi 40 años, cuando mi padre vino a trabajar a Tierra del Fuego y Río Grande era una aldea. Nos fuimos por un tiempo pero en marzo del ’82 volvimos y decidimos quedarnos, porque decidimos que este era nuestro lugar. Trabajé en empresas electrónicas y con Roberto empezamos a ver qué elementos se podrían fabricar para la construcción y decidimos hacer ladrillos. Luego buscamos otras alternativas para expandirnos y Roberto tomó la posta para conseguir proveedores”, relató.
Daniels indicó que “el primer desafío era ver cuántos ladrillos se podían llegar a vender en Tierra del Fuego, que hoy no existen porque son muy caros y la gente no los utiliza para construir. Se construye con bloques de hormigón o con construcción en seco. Investigamos cuántos bloques se fabricaban y cuántos ladrillos se vendían en otros lugares del país por habitante. Hubo todo un trabajo de análisis previo para dimensionar la fábrica que queríamos hacer. Tomamos la decisión de viajar a ver diferentes proveedores de máquinas, porque en Argentina estas máquinas no se fabrican y el negocio está muy concentrado, salvo el ladrillo artesanal. Teníamos que importarlas de Europa pero en Brasil encontramos modelos adaptados a nuestra necesidad”.
Detalló que “el ladrillo colorado se fabrica con arcilla, a diferencia del ladrillo de barro, que está hecho con tierra negra. Tenemos muchísima cantidad y variedad de arcilla en la provincia, hicimos pruebas con arcillas de ocho o diez lugares distintos y nos dieron muy buen resultado. Probablemente tengamos arcilla para un consumo de más de mil años, no es un recurso que amenace con agotarse y es material inerte, así que no tiene un impacto significativo”, aseguró.
“Nos impulsó el hecho de que los materiales de construcción de menor valor, ladrillos, cemento y agregados, tiene una incidencia de flete muy significativa si se traen del continente. Traer un camión con 24 mil ladrillos huecos, solamente por el flete termina costando 35 pesos por ladrillo, que es más de lo que vale un ladrillo en Buenos Aires. El flete tiene una incidencia de más del 50%. Con esto el precio del ladrillo se va a bajar significativamente, pero hoy no se usa para construir salvo en edificios de altura. Nosotros creemos que esta tendencia va a cambiar, aunque el bloque de hormigón seguramente se va a seguir utilizando. El ladrillo tiene más aislación térmica comparado con el bloque de hormigón, y es mejor aislante de la humedad”, destacó.
Observó que “el ladrillo hasta ahora no se ha usado mucho en lugares fríos en Argentina pero en países europeos sí se utiliza. La intención nuestra es salir con un producto que le permita a la gente construir de forma más económica, o con la misma plata pero con algo de mejor calidad. La inversión en la planta empezó hace dos años y en total va a rondar los 50 millones de pesos, con una planta muy tecnificada”.
Duarte anunció que “dentro de dos meses comenzamos a trabajar y el proceso de integración no es tan sencillo. Estamos fabricando acá los ladrillos que se van a utilizar en el horno, que son especiales, y en los primeros seis u ocho meses la producción va a ser pequeña”.
Sin embargo la capacidad excede la demanda fueguina: “La línea tiene capacidad de producir 20 toneladas por hora, serían unos 30 mil ladrillos en una hora. Ya tenemos el equipamiento instalado para producir hasta dos millones de ladrillos por año. Creemos que el mercado de Tierra del Fuego va a estar entre un millón y un millón y medio, y la planta está preparada para incorporar hornos adicionales si hubiera que duplicar la capacidad”, dijo Daniels.
“Estimamos que en Tierra del Fuego se consumen 900 mil bloques de hormigón y una parte significativa probablemente se reemplace por ladrillo, hasta una tercera parte, porque tiene mejor aislación térmica y acústica, y para el albañil es mucho más cómodo trabajar con ladrillos que con bloques. La construcción es mucho más rápida también”, afirmó.
Respecto de la posibilidad de fabricar tejas, dijo que “el equipamiento que tenemos nos permitiría hacerlas y habría que incorporar un equipo adicional que no tiene un costo muy significativo. Va a depender de la aplicación que pueda tener la teja en Tierra del Fuego, porque no tenemos expectativa de que la gente convierta el techo tradicional de chapa por tejas, salvo que alguien sea muy fanático de la estética de la teja, que queda muy bonita. No tiene ventajas significativas respecto de la chapa así que, si bien la fábrica podría hacerlas, no está dentro de las prioridades”, aclaró.
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