El acrónimo Brexit preocupa a las Islas Malvinas que ha gozado de ventajas preferenciales con la Unión Europea. Un informe de la Unidad de Políticas de las Islas lo pone de manifiesto al destacar que a partir de marzo del 2019 podría significar la necesidad que el gobierno británico apuntale con subvenciones a la industria pesquera. El Penguin News, en un relevamiento entre el sector público y privado, señala que el Brexit representará dificultades financieras y logísticas de significación además de tener impacto, entre otros, en servicios esenciales y la realización de obras de infraestructura. Conceptos similares fueron expresados recientemente por Sukey Cameron, representante del gobierno isleño en Londres, además de enfatizar la importancia que se mantenga la presencia militar.
El relacionamiento de Malvinas con la Unión Europea, que se amplía con la Decisión de Asociación de Ultramar, le permitió el acceso libre de aranceles y cuotas para los productos de pesca y cárnicos y elegibilidad a programas de asistencia financiera y técnica de la UE, en el marco del Fondo Europeo de Desarrollo. También recibir beneficios concedidos por 96 agencias de la UE en subsidios y financiación de investigación y desarrollo ambientales y pesqueros como respecto a las líneas presupuestarias horizontales y préstamos del Banco Europeo de Inversiones.
La producción de carne, esencial para la supervivencia de las áreas rurales, ha tenido como destino en un 33% a la UE (Francia, España, Bélgica y Grecia), el resto se vende en el Reino Unido. En el 2017, el 98% de las exportaciones de pesca, que representa casi el 50 % del PBI, tuvo como destino la UE convirtiéndose en uno de los 10 principales exportadores. La totalidad del calamar Loligo importado por España proviene de las islas. Si las Malvinas tuvieran que recurrir a las reglas de la Organización Mundial de Comercio después del Brexit, no solo tendrá mayores costos de comercialización, sino que las tarifas de importación a Europa subirán de cero a entre 6 y 18%, dependiendo del producto. Las empresas españolas también están preocupadas ya que la totalidad de la producción de Malvinas ingresa a la UE por Vigo. También la adquisición de licencias de pesca e inversiones de España, entre otros, en barcos con bandera isleña perderían las ventajas que cuentan en la actualidad.
La industria de la lana, en cambio, podría no sufrir variantes ya que la lana sucia no está sujeta a barreras comerciales. También porque muchos de los textiles comercializados en Europa necesita de este tipo de lana que son raramente producidos en el viejo continente.
Asimismo, las estaciones terrestres de rastreo satelital y de infraestructura de comunicaciones en las Islas Malvinas y en Ascensión se encuentran en medio de la disputa ya que el Reino Unido no descarta negar acceso a la Unión Europea al quedar fuera del proyecto de la agencia espacial europea Galileo. Dicha amenaza sobre el sistema GPS es una de las opciones que estudia Londres en respuesta a la posición de Bruselas.
El escenario ya no sería de la misma comodidad para las Islas Malvinas aunque no está claro aún cómo influirá en la cosmovisión británica post brexit. Sin embargo, es probable que América Latina adquiera para el Reino Unido mayor interés. Es de esperar que también abra la oportunidad al desafío de nuevos equilibrios diplomáticos y, en esa perspectiva, un enfoque renovado con Argentina para encauzar con creatividad el fondo de la demorada cuestión Malvinas sería bienvenida,
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