Mirta Mareco es una mujer reside en la calle Juan Manuel de Rosas, a escasos metros de la Escuela N°19 de la ciudad de Rio Grande. Durante 20 días vivió en una casa que no contaba con el servicio de gas natural, debido a un corte del suministro efectuado por Camuzzi ante un llamado de ella informando que se había quedado sin gas en el interior de su vivienda.
Luego de dialogar con un empleado de Camuzzi, el mismo refirió que debia cambiar todas las instalaciones para que le puedan reconectar el servicio. La mujer no podía afrontar el gasto, ya que se encuentra pagando un crédito que saco para reacondicionar su casa a su discapacidad.
Al tomar conocimiento sobre esta situación los concejales Alejandro Nogar, Veronica Gonzalez, Laly Mora y Raul Von der Thusen colaboraron en la compra de todos los materiales para realizar la nueva conexión en la vivienda de Mirta. Los asesores de la concejal Gonzalez colaboraron con la mano de obra.
Finalmente luego de un arduo trabajo Camuzzi aprobó los cambios en las instalaciones y procedió a conectarle nuevamente el medidor a la vecina que reside desde hace 35 años en la ciudad. Durante este jueves pudo volver a su casa, ella relató muy emocionada “estoy contenta de estar en mi casa, dormir en mi cama, por suerte me ayudaron mucho y pude volver”.
También agregó “estuve hospedada en el Rawson, estuve muy bien ahí, pero no es lo mismo que mi casa. Muchas personas me ayudaron, estoy totalmente agradecida de todo lo que hicieron por mí. Pedí en muchos lugares ayudar y me lo negaron, pero no me enojo con ellos solo agradezco nomas”,
Para finalizar dijo “yo trabaje en Atuel, y después que me vieron por la televisión muchas compañeras mías de la fábrica se acercaron a ayudarme, ellas no sabían dónde yo vivía. Estoy infinitamente agradecida a ellos, pero sobre todo a la Concejal González quien me dio una mano enorme, y a sus colaboradores tambíen”.
En el lugar aún se encontraban retocando algunos detalles de los trabajos efectuados, los trabajadores manifestaron están muy contentos por ayudar a Mirta, pero lo que más satisfacción les dio fue verla entrar a su casa sumamente emocionada.
Varias personas colaboraron de manera anónima, en tanto, el Municipio le otorgó hospedaje a la mujer mientras los trabajos se realizaban en la vivienda.
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