Durante la jornada de ayer una madre tomó la determinación de comenzar a realiza fila en la Escuela N°2 de la ciudad de Río Grande para obtener una de las 22 vacantes para inscribir a su hijo en primer grado.
Varias personas al ver que comenzaron hacer fila también se sumaron a la misma en horas del mediodía del martes. Las inscripciones según indicaron desde el Ministerio de Educación se realizarán los días 26 y 27 de octubre.
Según relató Maria, la primera madre que comenzó hacer fila, “hace poco que llegue a la provincia y me dijeron que esta es la mejor escuela pública. Hace dos semanas que estoy averiguando cuando se darán las vacantes por esto decidí yo comenzar la cola”.
Los directivos del CENS que funciona en el turno noche les informaron a los padres que debía cerrar la institución y que deberían pasar la noche afuera de la escuela. Algunos padres recolectaron tarimas y comenzaron hacer fuego en un tacho para calefaccionarse.
Al abrir la escuela nuevamente ingresaron estas personas a continuar con la larga espera para obtener una vacante. Cabe señalar que el próximo domingo la policía deberá retirarlos dado que se realizaran las elecciones nacionales. Ante esta noticia ellos afirmaron que continuaran con la fila a 100 metros del lugar, en donde pretenden armar una carpa.
A las 14 horas del día de ayer 22 personas habrían ocupado la vacantes que se van a dar, por lo cual entre ellos organizaron un registro de quienes hacen la fila, al no asistir a continuar con la misma serán dados de baja de este “listado”, hasta el momento tienen “ocho suplentes”, los cuales ocuparan las vacantes de las personas que no asistan a continuar con la cola.
Una antigua pobladora manifestó su malestar, dado que ella fue alumna, al igual que sus hijos y solamente vive a un par de cuadras. “Deberían dar preferencia a quienes vivimos cerca, y no a personas que vienen desde la Margen Sur porque la escuela es buena”.
Se espera que en las próximas horas comiencen con las colas en la Escuela N°7, 8 y 4, algunas de las primarias más codiciadas por “su ubicación”, “la forma de enseñar” o simplemente porque “no hay paro”, según los propios dichos de los padres que realizan largos acampes.
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