En las últimas semanas los comercios de Punta Arenas se mostraron preocupados por la caída del consumo de compradores argentinos, La poca diferencia de precios –que se ve casi equiparada si se le suman los costos de transporte y hospedaje- hizo que muchos de los que viajaban a la ciudad trasandina dejaran de hacerlo.
Pese a la suba del dólar, este turismo shopping todavía existía, pero ahora está mermando. Y ni lerdos ni perezosos, los vendedores locales esperan poder sacar provecho de esto y retener ese comprador.
Aunque en muchos locales hubo promociones de televisores y de más productos tecnológicos, las compras de los argentinos no llegaron. Esto implica millonarias pérdidas para los empresarios de esa ciudad, quienes esperaban un aluvión de argentinos comprando. Basta con ir a Zona Franca un día sábado y observar que ya no todos los estacionamientos están repletos de autos argentinos.
Esta abrupta caída se debe a la constante desvalorización del peso argentino, lo cual hace mucho más caro el cruce barcaza. En la actualidad la empresa monopólica que tiene la concesión del cruce del Estrecho de Magallanes aumentó el precio a $750, cabe señalar que ellos no utilizan posnet, por lo cual obtienen el valor del cruce a su antojo.
Por último, gran malestar causo a los fueguinos las constantes multas a vehículos argentinos por utilizar los vidrios polarizado. La ley chilena establece que los vidros del conductor, y acompañantes no deben estar polarizados, por una cuestión de seguridad para los uniformados, dado que ellos “no pueden ver el interior del auto”.
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