En cada elección aparecen anuncios que suenan a solución inmediata, pero que con el tiempo se transforman en una deuda repetida. En Río Grande y la zona norte de Tierra del Fuego, hay tres compromisos que se mencionaron una y otra vez, pero que siguen sin concretarse: un cruce por aguas argentinas, un puerto en Caleta La Misión y el regreso del puente colgante.
La primera gran promesa fue la del cruce por aguas argentinas, presentada como una alternativa estratégica para evitar depender de trámites y tiempos en territorio chileno. La idea, instalada en discursos y campañas, buscaba dar previsibilidad al transporte y fortalecer la soberanía logística. Sin embargo, entre anuncios sin continuidad y falta de definiciones firmes, el proyecto nunca pasó a ser una realidad efectiva para vecinos, empresas y trabajadores.
Otra deuda recurrente es el puerto en Caleta La Misión. La obra fue señalada como clave para abrir oportunidades productivas, ordenar operaciones marítimas y generar un nuevo impulso económico en la región. Con el paso de los años, el tema volvió a aparecer cada vez que se acercaron elecciones, pero sin avances sostenidos que lo saquen del terreno de la promesa y lo lleven a la obra.
El tercer caso es el puente colgante de Río Grande, una imagen cargada de historia y de nostalgia para muchas familias. Su recuperación fue mencionada como un símbolo de identidad y también como un aporte a la conectividad y al patrimonio local. Pero, más allá de los recuerdos y de las intenciones expresadas públicamente, el puente siguió ausente del presente: no hubo concreción, ni plazos claros, ni un cierre definitivo del tema.
Las tres historias tienen algo en común: fueron instaladas como objetivos posibles, pero terminaron atrapadas entre cambios de gestión, prioridades que se corren y proyectos que no se sostienen. Y mientras tanto, lo que queda es una sensación repetida en la comunidad: cada campaña renueva las palabras, pero la realidad sigue esperando.
Compartinos tu opinión