Durante esta mañana los riograndenses se sorprendieron al ver las grandes olas en el mar. Esto se debe una de las tres mareas extraordinarias que suceden en el año. A las 11:06 horas las alcanzaron una medida de 9,32m., también se prevé que las 23:31 vuelva alcanzar una medida de 9,25m.
Producto de estas grandes olas una casilla abandonada, que se encuentra en el kilómetro 2815 de la ruta N°3 en el predio de Rapiflet. En ese lugar se encontraba construida una vivienda, la cual se encuentra desocupada. La misma, producto de grande oleaje colapso, quedado colgada sobre uno de sus lados, muy próxima a ser arrastrada por la marea.
Laura Fleistas es una de las propietarias del predio, del cual nos dejaron acceder muy cordialmente. La mujer nos expresó que ““pedimos los servicios de emergencia por el gas y el agua que seguía conectada y se está yendo y tenemos medidores nos van a cobrar. Todo esto es producto de las canteras, ya estamos cansados de reclamar y el Municipio no hace nada. Cuando adquirimos este terreno el mar estaba a 100metros”.
Emilio, uno de los vecinos del lugar dijo “esto ya sabíamos que iba a pasar, nunca se tomaron medidas, porque se ve que hay gente más poderosa que una. Nosotros tenemos un paro de suspensión para que las canteras dejen de trabajar, pero esto no ocurrió. El galpón que se encuentra en el mismo terreno de la casa también está muy próximo al mar, eso vale un millón de dólares”.
Otros vecinos del lugar también atribuyen esta problemática a las canteras ubicadas en la reserva Costa Atlántica (comprendida entre Cabo Sin Nombre y Cabo Espíritu Santo). La misma fue creada en el año 1998, antes de que las canteras adquirieran los predios. El objetivo de convertir la costa riograndense a reserva costera es conservar la diversidad biológica del área y la zona marina adyacente, protegiendo a las aves playeras migratorias y sus hábitats.
Durante el año 2015 los empresarios del árido negaron trasladarse hacia otros sectores para continuar con la explotación del suelo, debido a los grandes costos a los cuales deberían vender al vecino. Cabe señalar que una de las canteras utiliza el agua del chorrillo para lavar el salitre de la arena e incrementar el valor de la comercialización de sus áridos.
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