El veterano Ramón López regresó a las Malvinas

miércoles, 21 de agosto de 2019 14:05
miércoles, 21 de agosto de 2019 14:05

Salieron temprano desde Ushuaia hacia Punta Arenas, Chile y allí tomaron el vuelo directo a Monte Agradable, Malvinas. “En Punta Arenas se retrasó la salida del avión, asique llegamos a la noche. Yo pensé que íbamos a llegar de día, quería ver las Malvinas. La última vez que fui, fue en un avión, en un Hércules C – 130 y vi las Malvinas cuando iba aterrizando”, relató.

 

Ramón dijo que “no fue lo mismo”, ya que aterrizaron en un aeropuerto lejano, a 80 kilómetros de distancia de Puerto Argentino. En su interior quería repetir la experiencia de aterrizar y ver Puerto Argentino como postal aérea, como había visto en el 82’. No obstante, haber ido allí otra vez era lo que importaba.

 

Si bien Ramón es el protagonista de esta historia, no fue solo. Un grupo de personas incluyendo a Adrián Mihoevich (Productor General de Vía Ushuaia), pudo viajar para acompañarlo y aprender de sus relatos, sus historias, expresiones y experiencias. Allí estuvieron por 7 días, recorriendo cada lugar posible, con el objetivo de documentar toda esa experiencia y aprovechar esa historia viviente.

 

Adrián, comentó cómo los recibieron los isleños, resaltando el exhaustivo control de equipaje que se les hace a todos los pasajeros al aterrizar y eximió al personal del aeropuerto sobre esta actitud, ya que es un procedimiento de rutina y el predio del aeropuerto está en una base militar. “Te llevan a un lugar donde revisan el equipaje, se hace migraciones y es una base muy cerrada donde no hay taxi, no hay nada, asique si no coordinas todo lo que tenés que hacer para el viaje, se va a hacer difícil”, comentó.

 

En su relato, Ramón expresó que algunos lugares del pueblo estaban cambiados. “Cuando caminé por la costanera, realmente fue fuerte”, expresó. De igual manera rescató un lugar particular, una huerta. “De vez en cuando me servía de alguna verdura de ahí, la tomaba prestada y no me di cuenta que era del obispo anglicano, asique estaba bendecida. Yo siempre vi la casa vacía y yo veía esa huerta y como nosotros necesitábamos variar la dieta, fui a buscar un poco de todo lo que había”, dijo Ramón.

 

Si bien, nunca pensó en volver a Malvinas, Ramón volvió y pudo cerrar un ciclo importante de su vida. “Yo quería con mucha paz, volver a ver los lugares que vi, que viví, volver a reencontrarme con esas cosas para encontrar respuestas a muchos interrogantes que tenía en mi mente y lo he logrado”, resaltó. Ponderó la compañía del grupo que fue con él. “Hablaban de espiritualidad, no hablaban de guerra, fue Dios, porque yo no los elegí, así aparecieron, así me acompañaron y realmente me sentí muy cómodo”, dijo Ramón.

 

Así caminó en cercanías de Monte Longdon, Dos hermanas, Tumbledown, Monte Kent, Sapper Hill, por el valle que se denominó “valle de la muerte”, de allí le quedaron los peores recuerdos de la guerra. “El 11 y el 12 fue la batalla más grande. Se escuchaban gritos de algarabía cuando le impactaban a alguien y gritos de dolor cuando era impactado. Era toda una mezcla de cosas que tenía en mi mente por 37 años. Ahora fui y me encontré en un valle con mucha paz, un valle que me devolvió la tranquilidad”, dijo Ramón.

 

Durante muchos años estuvo en estado de alerta, sin poder descansar bien por las noches “vivir una guerra es muy fuerte”, por muchos factores como ser comando, estar preparado para la guerra, estar en estado de alerta, le jugó en contra y expresó “relajarse cuesta mucho”. Luego de su visita por esos lugares pudo dormir tranquilo, sanar algunas heridas espirituales que lo venían acompañando.

 

No obstante, como buen soldado, Ramón cumplió con ese pedido, llevó la rosa al pie de la cruz y rindió los honores correspondientes “cumplí con eso y realmente fue muy satisfactorio, muy bueno porque le conté a ella y ahora me mandó un audio agradeciéndomé“, dijo.

 

 

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