Un 6 de enero de 1949 se marcó un hecho trascendental para la historia energética del país y de Tierra del Fuego: comenzó la perforación del pozo TF-1, que en ese momento fue considerado el pozo petrolero más austral del mundo.
El inicio de esos trabajos representó un paso decisivo en la exploración de hidrocarburos en el extremo sur argentino y sentó las bases del posterior desarrollo de la actividad petrolera y gasífera en la provincia. La perforación del TF-1 confirmó el potencial energético de la región y abrió una nueva etapa para la economía fueguina.
Aquel hito técnico y geográfico se inscribió en una etapa de fuerte impulso a la exploración nacional, en condiciones climáticas adversas y con enormes desafíos logísticos, propios de un territorio aún poco explorado y de características extremas.
A más de siete décadas de aquel acontecimiento, el inicio de la perforación del pozo TF-1 sigue siendo recordado como un símbolo del esfuerzo pionero y del rol estratégico que Tierra del Fuego ocupa en la historia energética argentina.
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