En diálogo con Minuto Fueguino, Mónica Aquino relató el dramático incendio ocurrido este lunes, que afectó por completo la vivienda del suegro de su hija y también la casa donde vivía la joven con sus hijos. El siniestro dejó pérdidas totales y la familia hoy necesita asistencia urgente.
Aquino explicó que “ayer se incendió la casa del suegro de mi hija, que comparte el terreno también en la parte de atrás. Mi hija tiene su casa ahí. Se perdió totalmente todo”. Y agregó que el humo, el hollín y el agua de las tareas de los bomberos también dañaron gravemente la vivienda posterior. A pesar de la magnitud del incendio, destacó que “todos están bien, después de haber pasado por la guardia del hospital y ser atendidos ahí con oxígeno”, aunque una de las niñas sufrió “una crisis de nervios, ataques de pánico”.
La mujer relató que su hija estaba en la vivienda cuando comenzó el fuego: “Cuando vio que empezó a salir humo, salió de su casa junto a mis nietos y quedaron atrapados en el humo atrás. Salieron por un cerco trasero… ya no se veía nada, era imposible ver algo, ni dónde estaban los chicos, ni respirar”.
Incluso, recordó que un taxista fue clave para salvar al abuelo: “Se metió, no pensó. Me dijo: ‘Hace unos años atrás yo he perdido a un sobrino en un incendio, sé por lo que están pasando’”. Mónica insistió en que, pese a las pérdidas, “hay que seguir agradeciendo a Dios y a la vida que no hubo víctimas fatales”.
La situación habitacional de la familia es crítica. “El abuelo y su hijo pasaron la noche sin servicios, con muchísimo frío. Mi hija está en la casa de uno de mis hijos, hasta que pueda volver”, explicó Aquino.
Sobre las necesidades más urgentes, detalló: “Se necesita de todo, pero lo más importante es vestirlos, abrigarlos, conseguirle cama, colchón, un poco de mercadería… ropa de abrigo, ropa de cama, toallas, elementos de limpieza. Todo lo que sea de utilidad es bienvenido”. También compartió los talles de cada integrante para facilitar donaciones y aclaró que se reciben en Sale 214, barrio Arraigo Sur, teléfono 2964-57-6219.
Respecto al estado anímico, contó que “los niños estaban todavía asustados, muy sensibles. Mi hija igual se encuentra en ese estado de nerviosismo y susto”. El abuelo, en tanto, “estaba anímicamente recuperándose, muy triste por todo esto que pasó”.
La familia continúa intentando rescatar lo poco que quedó, aunque “está todo mojado, todo húmedo”, por lo que la ayuda comunitaria será clave para que puedan reconstruir su vida.
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