El balance de 2025 para los almacenes de Río Grande fue duro y con poco margen para el optimismo. Luis Schreiber, referente del sector, describió un año marcado por el aumento de tarifas, alquileres cada vez más altos y una economía local con menos movimiento.
Según explicó, la caída del consumo llegó incluso a productos básicos: se vende menos carne y también bajó fuerte la compra de lácteos. “La gente compra lo que puede y lo más barato”, señaló, y eso achica la ganancia real porque el ticket promedio es más bajo.
A la baja de ventas se suman los costos fijos que no paran de subir. Servicios como luz, gas y agua se volvieron una carga pesada, especialmente para quienes alquilan, ya que el aumento de los alquileres termina de complicar la continuidad de muchos comercios.
De cara a 2026, Schreiber no ve una mejora inmediata, al menos en el primer trimestre, si se mantienen las tarifas altas y la falta de circulación de dinero. Mientras tanto, los almaceneros siguen “poniendo el pecho” para sostener abiertas las persianas en los barrios.
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