Después de varios años de estancamiento, el mercado argentino de teléfonos móviles mostró señales de recuperación. Durante 2025 se comercializaron 6,6 millones de equipos a través de los canales oficiales, lo que representa una mejora del 12% respecto del año anterior. Sin embargo, si se suman los dispositivos ingresados por vías informales, el volumen total trepa a 8,6 millones de unidades.
Las cifras surgen de un relevamiento del analista Enrique Carrier, que toma como base los datos de la Aduana para el circuito formal y estimaciones de la industria para el segmento no registrado. Según las activaciones de equipos nuevos —indicador que manejan los fabricantes— hoy el mercado “en negro” equivaldría a cerca de un tercio del volumen que pasa legalmente por los canales oficiales, ya sea importado o producido en Tierra del Fuego.
Aun así, el nivel de ventas continúa lejos de los picos históricos. En 2015 se habían comercializado 13,8 millones de celulares y en 2017, 13,3 millones. El piso más bajo se registró en 2020, con 6,8 millones de unidades entre mercado formal e informal. En 2024 el total había alcanzado 7,9 millones.
Carrier atribuye parte de la desaceleración a un fenómeno global: los smartphones ya no incorporan innovaciones disruptivas que impulsen una renovación acelerada. A diferencia de otros momentos —cuando aparecieron funciones como los SMS, la cámara integrada, el acceso a Internet o las aplicaciones— hoy los avances no generan el mismo incentivo para cambiar el equipo si el actual sigue funcionando correctamente.
En el plano local, el contexto macroeconómico también jugó su papel. La pérdida de poder adquisitivo y la inestabilidad cambiaria postergaron decisiones de compra. Además, el comportamiento del mercado informal estuvo atado a la brecha cambiaria: cuando el dólar libre se alejaba mucho del oficial, el contrabando perdía competitividad; en cambio, con un tipo de cambio más unificado, esa vía ganó terreno al esquivar impuestos y costos internos.
En 2025 entró en vigencia una rebaja impositiva que redujo aranceles e impuestos internos, profundizada en enero de este año. Si bien esto estimuló la importación formal, el crecimiento fue moderado: apenas alrededor del 5% del total, según el especialista.
En cuanto a la distribución de marcas, Samsung encabezó los ingresos al país con el 42% del total, seguida por Motorola con el 37%. Entre las firmas que más equipos importaron también figuran Apple y varias compañías chinas como Oppo, Realme, Infinix, Honor y Xiaomi. Pese a ello, la concentración del mercado no varió demasiado y las dos primeras continúan dominando cerca del 80% del volumen.
De cara a 2026, el escenario podría modificarse. Con una carga tributaria más cercana entre productos importados y los ensamblados en Tierra del Fuego —que mantienen beneficios fiscales específicos— se espera una mayor competencia. Desde el sector importador anticipan que llegarán más marcas, muchas de ellas de origen chino, en busca de ganar espacio en un mercado que promete mayor variedad y presión a la baja sobre los precios.
El próximo año, coinciden los analistas, será clave para medir hasta qué punto la apertura y la reducción de impuestos alteran el equilibrio entre la producción fueguina y la oferta proveniente del exterior.
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