En Río Grande se diagnosticaron 3 casos de Síndrome Uremico Hemolitico (SUH). Se trata de dos varones y una niña que consultaron en el Hospital de Río Grande, por presentar diarrea con sangre, dolor abdominal y fiebre, que luego evolucionaron a Síndrome Urémico Hemolítico. Dada la complejidad del manejo del cuadro, los tres pacientes fueron derivados a distintos hospitales de la ciudad de Buenos Aires.
En términos mundiales, según datos de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica), Argentina es el país en el que más casos de SUH existen, siendo los niños de entre 6 meses y 5 o 6 años de edad el segmento expuesto a un riesgo mayor.
¿Cuál es la bacteria causante de la enfermedad?
Escherichia coli es el nombre dado a una gran familia de bacterias. Aunque la mayoría son inofensivas, algunos tipos de ellas pueden enfermarnos, como la E. coli productora de toxina Shiga. Ésta puede causar una diarrea sanguinolenta que, usualmente, se cura sola, pero que puede complicarse y desarrollar insuficiencia renal aguda en niños (Síndrome Urémico Hemolítico o SUH) y trastornos de coagulación en adultos (Púrpura Trombocitopénica Trombótica o PTT).
La complicación de la enfermedad afecta particularmente a niños, ancianos y aquéllos que, por padecer otras enfermedades, tienen su sistema inmunológico deprimido. En algunos casos, puede provocar la muerte.
¿Cuáles son los síntomas que presenta el SUH?
Los síntomas que pueden presentarse incluyen diarrea, dolores abdominales, vómitos y otros más severos como diarrea sanguinolenta y deficiencias renales. El período de incubación de la enfermedad es de 3 a 9 días.
¿Cómo llega la Escherichia coli productor de toxina Shiga a los alimentos?
La E. Coli productor de toxina Shiga se encuentra frecuentemente en el intestino de animales bovinos sanos y otros animales de granja, y llega a la superficie de las carnes por contaminación con materia fecal durante el proceso de faena o su posterior manipulación. Las carnes picadas son uno de los productos de mayor riesgo. Esto se debe a que, durante el picado, la bacteria pasa de la superficie de la carne al interior del producto, donde es más difícil que alcance la temperatura necesaria para eliminarla durante la cocción. Pero la bacteria no solamente puede encontrarse en las carnes sino también en el agua, la leche sin pasteurizar y las verduras, que pueden contaminarse por contacto con las heces de estos animales (por ejemplo: las verduras por riego con aguas servidas, la leche durante el ordeñe, etc.).
¿Qué medidas de prevención pueden adoptarse?
Lo más importante a considerar en cuanto a la prevención es que se trata de una afección que se contagia a través de alimentos contaminados con la bacteria. Sin embargo, hay que estar atentos porque se puede producir contaminación cruzada. Esto quiere decir que, alimentos crudos infectados pueden propagar el virus a otros víveres, ya sea a través de utensilios de cocina, o por compartir la bolsa, tener roce en la heladera o, incluso, puede darse de persona a persona. Este último caso suele darse principalmente por el mal lavado de manos, por eso la importancia del aseo profundo y consciente.
Pueden adoptarse las siguientes medidas:
· Cocinar la carne completamente, en especial la carne picada y los productos elaborados con ella (no deben quedar partes rosadas o rojas en su interior).
· Lavarse las manos con agua y jabón después de ir al baño, antes de manipular alimentos y después de tocar alimentos crudos.
· Lavar bien las frutas y verduras.
· Consumir leche pasteurizada.
· Consumir agua potable; ante la duda, hervirla o agregar dos gotas de lavandina por litro de agua, agitar y dejar reposar 30 minutos.
· Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
· Mantener superficies limpias (pisos, mesas), sobre todo cuando en el hogar hay niños menores de 5 años. Tener cuidado con el ingreso desde el exterior al hogar de mascotas.
· No concurrir enfermos a la escuela o trabajo.
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