Un 10 de noviembre de 1987, se erigió en la ciudad de Río Grande la estatua del General José de San Martín, ubicada en la intersección de las avenidas San Martín y Belgrano, donde hasta entonces se encontraba un busto del mismo prócer.
La obra, de dos metros y medio de altura, fue fundida en bronce y orientada hacia el noroeste, representando la mirada del Libertador hacia el continente y el ideal de unión americana que inspiró su gesta.
La inauguración oficial contó con dos oradores: el entonces intendente de la ciudad, Esteban “Chiquito” Martínez, y el escultor Juan Carlos Ferraro, autor de la obra, quienes destacaron el significado histórico y patriótico del monumento para la comunidad riograndense.
Desde entonces, la estatua se ha convertido en uno de los principales íconos urbanos de Río Grande, siendo escenario de actos oficiales, homenajes y conmemoraciones patrias, además de un punto de referencia emblemático en el centro de la ciudad.
A 38 años de su emplazamiento, el monumento continúa recordando la figura del Padre de la Patria y su legado de libertad, sacrificio y unión entre los pueblos del sur del continente.
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