La ministra de Obras y Servicios Públicos, Gabriela Castillo, brindó declaraciones a Minuto Fueguino sobre la situación de la ex Laguna Seca ahora denominada Laguna de los Cisnes, tras los episodios recientes de polvo en suspensión que volvieron a afectar a varios barrios de Río Grande. La funcionaria detalló el estado actual del sistema de bombeo, las limitaciones técnicas que enfrenta y las acciones que se están analizando para una solución definitiva.
Castillo confirmó que el bombeo se encuentra operativo, aunque su funcionamiento está condicionado por los horarios de pleamar. “No se puede bombear en cualquier momento del día”, explicó, ya que hacerlo en marea baja podría provocar el ingreso de agua salada o sedimentos que comprometerían el sistema. Por este motivo, el equipo trabaja únicamente dentro de las franjas horarias adecuadas, encendiendo los dispersores para garantizar el traslado del agua hacia la laguna.
La ministra informó que, en los últimos años, el cauce del río ha sufrido modificaciones naturales, lo que generó erosión en el sector donde se encontraba originalmente la estructura de bombeo. Esto obligó a reubicar las bombas y reforzar la instalación, incluso colocando contrapesos para garantizar la estabilidad del sistema de impulsión.
Castillo describió además el recorrido del agua: se toma desde el río, pasa a una cuba y luego se impulsa por acueducto hacia Laguna de los Cisnes y la Laguna Seca, con el objetivo de mantener húmedas las superficies y evitar la voladura de sedimentos. Sin embargo, advirtió que este esquema funciona como medida paliativa y no resuelve por completo una problemática que depende de múltiples factores.
Entre las variables que influyen en la formación de la laguna, enumeró cambios ambientales, altos niveles de evapotranspiración, erosión natural y presencia de ganado, fenómenos que modifican la capacidad de retención de agua del terreno.
La ministra adelantó que se trabaja de manera conjunta con el área de Recursos Hídricos para evaluar obras más profundas en el fondo del río y diseñar una solución estructural que permita garantizar un abastecimiento más estable. “Necesitamos entender cómo cambió el cauce y cómo se desplazó el río en los últimos años”, señaló.
Si bien reconoció que el sistema actual permite mitigar parcialmente la situación, sostuvo que la provincia analiza alternativas que brinden mayor previsibilidad y reduzcan los episodios de polvo en suspensión que afectan a la comunidad.
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