El panorama de las ferias y espacios de emprendedores en Río Grande atraviesa uno de sus momentos más difíciles de los últimos años. Así lo expresó la organizadora de ferias locales, Claudia Amelo, quien advirtió que la crisis económica, la inflación sostenida y la caída del consumo afectaron de manera directa a expositores, emprendedores y feriantes que dependen de estos espacios para sostener sus ingresos.
Amelo explicó que “así como está al receso la economía, también viene al receso lo que son los expositores, los emprendedores y los feriantes”. Según señaló, la baja en las ventas comenzó a profundizarse desde mediados de año: “Lo que se está hablando a partir de julio por ahí más o menos, empezaron a descender las ventas en todo sentido”.
Producto de esta situación, los emprendedores dejaron de llenar los espacios tradicionales. Amelo describió que, anteriormente, podían organizar ferias en distintos clubes y gimnasios donde se cobraba un arancel por el alquiler del espacio y los impuestos asociados. Sin embargo, hoy esa modalidad se volvió inviable: “Los emprendedores están buscando espacios que sean gratuitos. El municipio y el gobierno abrieron instituciones educativas, entonces se pueden armar ferias en colegios, y los emprendedores buscan más ese tipo de espacios”.
La caída del consumo se volvió evidente en cada evento. “La venta tampoco viene tan buena”, reconoció, y precisó que la merma se ve tanto “en los comercios” como “en las ferias y en los paseos de emprendedores”. Según su propio cálculo, el descenso ronda entre “el 50%, 60%”.
Amelo recordó que al inicio del año habían proyectado realizar ferias mensuales en el club Esportivo, pero desde julio eso ya no fue posible. “Hacemos solamente en fechas puntuales, porque los emprendedores tampoco se pueden sumar porque los costos también son altos”. El problema es que muchos expositores “no alcanzan a juntar ni para pagar el puesto”, lo que termina desalentando su participación.
Esta situación llevó a que algunos optaran por espacios comerciales alternativos, como los paseos de modalidad shopping, donde pueden estar abiertos toda la semana. Aun así, el desafío sigue siendo el mismo: un consumo que no repunta.
La organizadora explicó que los feriantes también buscan lugares amplios y con circulación asegurada de público, como ocurría históricamente en Don Bosco o sucede actualmente en el gimnasio de la Misión. Allí, la gente “pasa un poco más la tarde” y tiene más tiempo para recorrer y comprar, aunque incluso esos espacios hoy sienten el impacto del contexto económico.
En relación con lo que queda del año, Amelo confirmó que no organizarán nada para el 8 de diciembre debido al encendido del árbol navideño, que concentra la actividad cultural y comercial de la ciudad. “No está bueno armar eventos y que la gente gaste en pagar un puesto cuando ya se está diciendo que ese día no va a haber mucho movimiento”, explicó.
Por eso, las expectativas están puestas de lleno en la feria navideña. “Estamos apostando todo directamente para lo que es 21, 22 y 23 de diciembre”, afirmó. La feria se realizará en el club Esportivo con una modalidad extendida: “A partir de las cinco de la tarde seguro hasta las doce de la noche seguro”, adelantó. La idea es ofrecer opciones más accesibles para quienes trabajan en el comercio, que suelen salir tarde y no encuentran otros espacios abiertos.
Amelo adelantó que buscan incorporar carritos de comida y la presencia de un DJ para generar un ambiente más dinámico, con el objetivo de atraer más público en una fecha clave para las ventas de fin de año.
Al evaluar el panorama hacia 2026, planteó que la continuidad de las ferias dependerá de la situación económica y de la capacidad de los emprendedores para sostener los costos. Sin embargo, aclaró que la intención es continuar, “pero en fechas muy puntuales”, siempre cuidando que los expositores no terminen perdiendo dinero. “No está bueno estar 12 horas metidos en un lugar donde solamente juntás el dinero para pagar el puesto”, sostuvo.
Finalmente, destacó que las ferias cumplen un rol social fundamental, ya que muchas personas que trabajan de manera informal encuentran allí una forma de comercializar sin necesidad de créditos o cuotas. Pero incluso ese sector se vio golpeado: “Antes los espacios de comercialización ayudaban mucho a la gente del sector más vulnerable. Ahora también eso está atravesado por la crisis social y económica”.
La feria navideña del 21, 22 y 23 de diciembre será, para los feriantes, el último gran intento del año por recuperar parte de lo perdido y cerrar 2025 con un impulso que permita proyectar el año siguiente.
Compartinos tu opinión