La médica del sistema de emergencias, Dra. Sandra Castro, habló sobre el tenso episodio que atravesó su colega Dra. Amalia Valdivia, quien intervino en un fallecimiento domiciliario en Río Grande y, según denuncian desde el Sindicato Siprosa, fue sometida a un trato improcedente y contrario a los protocolos vigentes.
Castro fue categórica: “Realmente es un atropello, directamente un atropello porque no se rigieron por protocolo y se siguió lo que normalmente, usualmente hacemos en este tipo de casos”. El reclamo apunta al accionar policial y a las presiones que —según relatan— recibió Valdivia para realizar procedimientos que no corresponden a la labor médica en estos contextos.
El episodio se originó cuando Valdivia acudió a un domicilio donde un hombre había fallecido hacía varias horas y sin documentación que permitiera identificarlo. Castro explicó el protocolo aplicable: “El médico tiene que hacer la constatación de óbito. Si no tiene datos filiatorios porque no hay documentos y no hay acompañantes, se coloca el EL, la fecha, la hora y una referencia para identificar el cuerpo. Después queda a resguardo de la policía para que intervenga policía científica. Nosotros no tenemos ninguna injerencia en esa segunda instancia”.
El conflicto surgió cuando intentaron que Valdivia certificara la causa de muerte, algo que va contra todo procedimiento cuando no hay historia clínica del paciente. “El protocolo es claro. Un certificado solo se hace cuando el médico conoce al paciente y sabe de qué estaba enfermo y cómo evolucionó. La doctora Valdivia se encontró con una persona fallecida sin datos, sin antecedentes y sin información. Nadie puede certificar causas en esas condiciones”, explicó Castro.
Según relató, el trato que recibió su colega fue completamente improcedente. “Hicieron un desmadre tratándola como si fuese un criminal, buscándola con la policía, en un auto policial, filmándole todo lo que hizo y lo que no hizo. Eso es un destrato absoluto”, afirmó.
Castro también aclaró el rol de policía científica: “Ellos constatan que no haya signos de muerte violenta: golpes, heridas de arma blanca o de arma de fuego. Pero las causas reales se determinan en autopsia. Ningún médico puede asegurar nada si no conoce al paciente ni su evolución”.
Desde el sindicato y desde el propio testimonio de Castro subrayan que este tipo de situaciones no habían ocurrido antes en Río Grande y que sientan un precedente peligroso. “No se puede permitir que atropellen a un profesional que está cumpliendo con su trabajo”, concluyó.
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