En el marco de la muestra anual que se está llevando a cabo en la Escuela N° 7 “El Abrazo de Maipú”, la directora de la institución, Gloria Santana, dialogó con Minuto Fueguino sobre la actualidad del establecimiento, el trabajo cotidiano y su extensa trayectoria en la docencia.
La escuela cuenta actualmente con una matrícula superior a los 450 alumnos entre ambos turnos. En ese sentido, Santana destacó el fuerte compromiso de la comunidad educativa: “Tenemos mucho acompañamiento de los papás, que nos colaboran en muchas situaciones. No contamos con cooperadora escolar, pero cuando convocamos a algún evento o colecta, siempre están presentes”. Además, remarcó el perfil histórico de la institución y su vínculo con las familias: “Somos una escuela que siempre se ha enfocado en la familia, y gracias a Dios, la familia nos responde bien”.
Sobre el funcionamiento diario del establecimiento, explicó que los controles comienzan desde muy temprano: “A las siete de la mañana ingresamos y recorremos toda la escuela para ver si está todo en condiciones: calefacción, agua, canillas. Si pasa algo, damos aviso rápido porque las familias ingresan a las ocho”. Y agregó: “Dentro de todo este año no hemos tenido muchas complicaciones y no hubo mucha suspensión de clases por estos motivos”.
Consultada sobre su rol como directora, Santana reconoció que no lo había imaginado en sus inicios: “Yo siempre me vi en el aula. Ya estoy a punto de jubilarme, pero fue un gran desafío estar en este lugar”. A su vez, puso en valor al equipo docente: “Tengo un grupo de docentes excelentes, vamos resolviendo entre todos cada situación”.
Con respecto a su trayectoria, detalló: “En este cargo estoy hace cuatro años. Me recibí a los 19, vine a la isla en el 99 y estoy en esta escuela desde 2010”. Y al recordar momentos imborrables de su carrera, expresó: “Generalmente fui docente de primer y segundo grado, que son los grados donde uno recibe mayor satisfacción. Se vienen a la mente muchos proyectos, muestras anuales, obras de teatro, el vivero, todo con trabajo en familia”.
Finalmente, emocionada, destacó el paso de generaciones por su aula: “He sido docente de papás y de sus hijos. Nunca calculé cuántos alumnos pasaron por mi carrera, son muchísimos”.
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