La ciudad de Río Grande atraviesa un cambio profundo en su modelo de desarrollo urbano y en la forma de planificar la obra pública. Así lo explicó la arquitecta Silvina Mónaco, secretaria de Obras Públicas del municipio, quien detalló cómo la gestión local debió reformular sus paradigmas frente a un nuevo escenario económico en el que el Estado nacional y el provincial dejaron de ser actores de financiamiento.
“Se acomodó como se podía acomodar”, reconoció Mónaco al referirse al presupuesto 2025, que el Ejecutivo presentó recientemente al Concejo Deliberante. En esta nueva etapa, la planificación se apoya casi exclusivamente en recursos municipales, priorizando el mantenimiento y la consolidación de lo existente por sobre la expansión.
“Durante muchos años, con el acompañamiento de la Nación, pudimos avanzar en obras de infraestructura de gran escala. Hoy eso cambió. Tenemos que sostener todo lo que logramos, mantener nuestros servicios, nuestras plazas, nuestros edificios públicos, y al mismo tiempo seguir creciendo con lógica y con orden”, señaló la funcionaria.
El paradigma de crecimiento continuo que caracterizó a la gestión municipal durante los años de fuerte inversión nacional dio paso a un modelo de sostenimiento, administración racional y planificación prudente. La prioridad ahora pasa por garantizar los servicios esenciales —como el mantenimiento vial, la iluminación, los espacios deportivos y recreativos— y por cuidar la infraestructura existente.
“Tenemos más de ciento sesenta plazas en toda la ciudad. Son espacios muy valorados por los vecinos, pero requieren mantenimiento constante: pintura, sendas, veredas, iluminación. Es un trabajo que no se detiene, porque el uso y el clima exigen estar encima de cada detalle”, explicó Mónaco.
En este contexto, el municipio también impulsa un uso más intensivo del trabajo por administración, es decir, con personal y recursos propios. “Hoy el 80 o 90% de las tareas se hace con trabajadores municipales: bacheo, reparación de calles, mantenimiento de plazas, intervenciones en edificios públicos. Es un esfuerzo enorme, pero nos permite seguir avanzando sin depender de terceros”, indicó.
El esquema, sin embargo, no excluye la participación del sector privado, que sigue teniendo un rol en la provisión de materiales e insumos. “Compramos hormigón, pinturas, materiales. Eso mantiene activo al mercado interno. Pero el grueso de la ejecución está en manos del municipio”, precisó la secretaria.
En relación con los proyectos estratégicos, Mónaco confirmó que el natatorio municipal y la Carpa de la Soberanía son dos obras emblemáticas que continuarán en ejecución, aunque con plazos más largos debido a las limitaciones presupuestarias. “Nuestra meta es terminarlas en 2026. Son edificios muy importantes, tanto desde lo deportivo como desde lo simbólico, y no vamos a bajar los brazos. Vamos a poner todo nuestro esfuerzo para completarlas”, aseguró.
Asimismo, el municipio trabaja en la mejora y renovación de espacios emblemáticos, como el Parque de los Cien Años, que próximamente sumará una nueva atracción y donde se realizarán tareas de mantenimiento integral del piso y los juegos. “Queremos pedir la colaboración de la comunidad para respetar los perímetros de obra, porque todo se hace para mejorar el lugar y que puedan disfrutarlo mejor después”, expresó.
La secretaria consideró que el cambio de contexto también produjo un cambio cultural en la gestión pública. “Antes uno pensaba las obras en términos de expansión: nuevas calles, nuevas plazas, nuevos edificios. Hoy la mirada es distinta. Tenemos que garantizar la sostenibilidad del sistema, mantener lo que tenemos y planificar el crecimiento con responsabilidad. Es un cambio de paradigma, pero también una oportunidad para construir una ciudad más ordenada y sustentable”.
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