El Colegio de Martilleros y Tasadores de Río Grande advirtió sobre la delicada situación económica que atraviesa la ciudad, marcada por el cierre de locales comerciales, la falta de crédito hipotecario y la creciente competencia desleal de las ferias, factores que impactan tanto en el mercado inmobiliario como en la actividad comercial.
El presidente de la entidad, Mauricio Saavedra, describió un escenario “crítico y preocupante”, con locales vacíos y viviendas en venta que reflejan la contracción del consumo y la partida de numerosas familias. “El cierre de comercios se combina con la competencia desleal de las ferias, donde una sola persona alquila un espacio y subarrienda a múltiples vendedores a precios que ningún local puede igualar. Esto genera que muchos comercios cierren o directamente no puedan sostenerse”, explicó.
Saavedra señaló que mantener un comercio activo se ha vuelto cada vez más difícil: “Si el local no es propio, hay que afrontar alquileres con fuertes actualizaciones, sueldos, cargas impositivas y servicios. Es un valor muy alto que influye directamente en la decisión de abrir o cerrar un negocio”, remarcó.
En el plano residencial, el dirigente indicó que la venta de viviendas aumentó como consecuencia del cierre de industrias textiles, la pérdida de empleos y la ausencia de líneas de crédito hipotecario accesibles. “Hace tiempo que vemos muchas propiedades en venta. Comprar una vivienda requiere un gasto muy importante y hoy no existen créditos. Además, muchas familias se han ido de la ciudad o debieron cerrar sus emprendimientos”, agregó.
Consultado sobre el panorama para 2026, Saavedra se mostró prudente. “Es preocupante. Habrá que ver cómo se acomodan las decisiones económicas del gobierno provincial y nacional. La actividad económica local depende de un trabajo conjunto, pero no creo que haya soluciones inmediatas”, sostuvo.
El análisis del Colegio de Martilleros refleja una ciudad que atraviesa un momento de recesión y reacomodamiento, con comercios que no logran sostener su actividad y un mercado inmobiliario en pausa, a la espera de señales de reactivación que todavía no llegan.
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