En diálogo con FM del Pueblo, Dora Sánchez, referente de las trabajadoras de casas particulares, expresó su preocupación por el impacto de la reforma laboral y aseguró que la medida termina “legalizando” una realidad que el sector arrastra desde hace años.
“Lo que yo analizo es que legalizan nuestra situación. Porque esto no es algo que a nosotras nos va a pasar a partir de ahora; a nosotras se nos legaliza lo que ya vivimos desde siempre”, sostuvo.
Sánchez explicó que la mayoría de las trabajadoras no está registrada y carece de derechos básicos: “La mayoría no tiene reconocimiento de feriados, vacaciones, bonos ni aumentos”, y remarcó que tampoco se respetan las horas extras. “Eso no existe. Las horas que se quedan por fuera del horario no se pagan al 50%”, afirmó.
En ese marco, describió el escenario actual con una frase contundente: “Hoy estamos todos en el Titanic. Todos saben lo que es tener el agua al cuello”.
La referente señaló que el sector depende completamente de la voluntad del empleador: “Dependemos de lo que decidan los empleadores”, y advirtió que la situación podría agravarse si la crisis alcanza también a quienes contratan el servicio. “Si se le complica a nuestros empleadores, nosotros vamos a estar peor”, alertó.
Además, llamó a la prudencia frente a convocatorias informales y aclaró que no existe un gremio legalmente constituido en la provincia. “Tienen que tener mucho cuidado las compañeras a quién le hacen caso. Hoy no tenemos ningún derecho ganado”, expresó, y agregó: “Yo no mando a las compañeras a confrontar. Yo las cuido”.
Sobre la antigüedad, indicó que desde 2020 se reconoce apenas “el 1% por año” y reclamó un recibo testigo para evitar irregularidades. También denunció que muchos empleadores pagan aportes mínimos aun cuando la carga horaria es mayor: “Dicen ‘yo la tengo registrada’, pero si trabaja más de ocho horas y pagan ocho mil pesos de aporte, está mal registrada”.
Respecto al salario, precisó que una jornada completa de 48 horas semanales ronda “los 500 o 520 mil pesos mensuales”, aunque aclaró que todo queda sujeto al acuerdo entre partes.
Finalmente, Sánchez confirmó que comenzó una capacitación con el sindicato nacional sobre derechos laborales y remarcó la necesidad de diálogo: “No es confrontar, es hablar y acordar”. Y cerró con un mensaje claro: “Las compañeras tenemos derecho, y ojalá que cuando todo esto pase nos sentemos a escucharnos y se reconozcan esos derechos”.
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